María Estefany Checa, directora.

Más de 200 familias buscan recuperar sus tierras en Chilví, Tumaco

En una jornada clave para las comunidades del Pacífico nariñense, la Dirección Territorial Nariño de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) llevó a cabo un importante ejercicio de recepción de solicitudes en el corregimiento de Chilví, zona rural del municipio de Tumaco.

Durante la actividad, se registraron un total de 218 solicitudes de restitución de predios, una cifra que refleja el profundo anhelo de las víctimas del conflicto armado por recuperar sus tierras y reconstruir sus vidas.

De esas solicitudes, 136 fueron presentadas por mujeres, quienes se consolidan como protagonistas en la defensa del derecho al territorio y en los procesos de reparación colectiva e individual.

Ejemplo

“La participación femenina es un claro ejemplo del liderazgo transformador de las mujeres rurales en la recuperación del tejido social y comunitario”, señaló María Estefany Checa Narváez, directora territorial de la URT en Nariño.

La jornada tuvo una participación activa y diversa. Niños, jóvenes, adultos y adultos mayores acudieron al llamado, reafirmando el compromiso intergeneracional por el retorno a sus tierras, la reparación integral y la búsqueda de justicia.

Para Checa Narváez, este tipo de espacios no solo fortalecen el acceso a la justicia para las víctimas, sino que también permiten diseñar estrategias diferenciadas, adecuadas al contexto de las comunidades afrodescendientes, campesinas e indígenas del territorio.

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Presencia

La Unidad de Restitución de Tierras ha priorizado esta región del país por ser una de las más afectadas por el conflicto armado, el desplazamiento forzado y la presencia de actores armados ilegales.

Con estas 218 nuevas solicitudes, la URT consolida su presencia institucional en Tumaco y reafirma su compromiso con la verdad, la reparación y la restitución de derechos fundamentales.

La jornada en Chilví se convierte en una muestra de esperanza y resistencia, donde la comunidad reafirma su vínculo con el territorio como un espacio no solo de subsistencia, sino de identidad y dignidad.

La restitución de tierras en el Pacífico colombiano sigue siendo un camino complejo, pero también una oportunidad para sanar heridas históricas y garantizar un verdadero proceso de reconciliación.