Una difícil situación se registra en el municipio de Santa Bárbara de Iscuandé, en Nariño,
tras las fuertes lluvias que se presentaron en las últimas horas en esta zona del Pacífico.
El incremento súbito del caudal provocó el desbordamiento del río Iscuandé,
generando una emergencia de grandes proporciones para comunidades urbanas y rurales.
La creciente del afluente afectó al menos cinco veredas y varios barrios del casco urbano,
así como instituciones educativas que resultaron inundadas por el ingreso del agua.
Decenas de viviendas quedaron anegadas y los cultivos de pancoger fueron arrasados,
dejando a numerosas familias sin sustento ni enseres básicos.
Reportes
De acuerdo con los primeros reportes entregados por las autoridades locales,
las pérdidas económicas serían millonarias debido a la magnitud de los daños.
Organismos de socorro y funcionarios del municipio adelantan la evaluación técnica,
con el fin de establecer un balance oficial y priorizar la atención a los damnificados.
El coordinador para la Gestión del Riesgo de Desastres de Santa Bárbara de Iscuandé,
Weimar Cundumí, calificó el panorama como desalentador tras la emergencia invernal.
El funcionario aseguró que cerca de 1.200 familias resultaron afectadas,
tanto en el casco urbano como en sectores rurales del municipio.
Llamado
Cundumi explicó que fue instalado un Puesto de Mando Unificado (PMU) ,
desde donde se realiza la verificación de daños y la articulación institucional.
Asimismo, se solicitó apoyo urgente al Gobierno Nacional y departamental,
con el propósito de atender de manera oportuna a las comunidades afectadas.
Entre tanto, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam,
advirtió sobre la posible intensificación de la temporada de lluvias.
El pronóstico indica que la ola invernal se extendería durante lo que resta de enero,
así como en el mes de febrero en gran parte del departamento de Nariño.
Esta situación mantiene en alerta a las autoridades locales y regionales de la costa nariñense,
quienes evalúan medidas para reducir el impacto de nuevas emergencias.
La comunidad permanece a la espera de ayudas humanitarias y soluciones de fondo,
mientras continúan las lluvias y el riesgo de nuevas crecientes del río Iscuandé.



