María José Botina Cortez hace historia como la primera Embajadora Rural del Carnaval de Negros y Blancos

La historia del Carnaval de Negros y Blancos suma un nuevo capítulo con la elección de María José Botina Cortez como la primera Embajadora Rural de esta importante manifestación cultural, considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

La representante del corregimiento de Obonuco logró conquistar al jurado y al público con su carisma, conocimiento de las tradiciones y compromiso con la promoción de la identidad cultural de las comunidades rurales del municipio de Pasto.

Su designación representa un acontecimiento sin precedentes dentro del proceso de elección de las representantes del Carnaval, ya que por primera vez una joven proveniente del sector rural asume este papel de liderazgo y representación cultural, abriendo espacios para una mayor participación de los corregimientos en una de las festividades más emblemáticas de Colombia.

La elección de María José Botina Cortez ha sido recibida con entusiasmo por habitantes de Obonuco y de otras zonas rurales de Pasto, quienes consideran este reconocimiento como una oportunidad para visibilizar el aporte que las comunidades campesinas realizan a la conservación de las tradiciones, costumbres y expresiones artísticas que enriquecen el Carnaval de Negros y Blancos.

Más allá de un título, la figura de la Embajadora Rural busca fortalecer los lazos entre el sector urbano y rural, promoviendo la integración de todos los territorios que hacen parte del municipio. Su labor estará enfocada en destacar el patrimonio cultural, las manifestaciones artísticas, la gastronomía, la música y las expresiones ancestrales que forman parte de la identidad de los corregimientos.

La elección marca además una nueva etapa para el Carnaval de Negros y Blancos, caracterizada por una visión más incluyente y participativa, en la que las comunidades rurales adquieren un papel protagónico dentro de la construcción y proyección de la fiesta.

Con este histórico nombramiento, Obonuco se convierte en protagonista de una transformación cultural que busca reconocer la diversidad de voces y tradiciones que dan vida al Carnaval, reafirmando que esta celebración pertenece a todos los habitantes del territorio pastuso y constituye uno de los principales símbolos de identidad de la región.

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