Por Mauricio Fernando Muñoz Mazuera
Hoy, la Iglesia Católica celebra una de las solemnidades Marianas más arriesgadas en la fe de los pueblos, la Inmaculada Concepción de María, y miro propicio escribir estas líneas, porque a medida que el tiempo pasa, me doy cuenta que María dejo de ser un paradigma para la humanidad, y para muchos se ha convertido en una piedra en el zapato y el objeto de burlas y ataques permanentes.
Pero ¿Por qué algunos grupos de personas odian a la Virgen María? Es sencillo, con lo poco que los evangelios nos han transmitido, los dones y virtudes que ella enmarca en su ser, son contrarios a las ideologías impulsadas por esta sociedad. María siendo adolescente, tuvo que enfrentarse a llevar un niño en su vientre en medio de una comunidad que pudo haberla matado por cometer adulterio, y ella, apoyada en su prometido José, salieron adelante, este panorama es totalmente contrario a la realidad actual, en donde se abarrotan las plazas y las calles, se pintan muros, se lanzan piedras y demás exigiendo que el ABORTO sea un derecho, normalizando así que la mujer se convierta en un sepulcro andante.
María es rechazada y atacada porque, ante un pedido tan grande como ser madre sin haber mantenido ningún tipo de relación carnal, dijo si, mientras que hoy todo es visto como «leyes del patriarcado opresor», discurso trasnochado con el cual quieren normalizar los abusos y desmanes, dejando de lado que un SI o un NO consciente, sin necesidad de meter al patriarcado en ningún lugar, basta para saber que la persona tiene criterio y no como un puñado de jóvenes y activistas actuales que hoy alzan la voz en contra del maltrato, pero en medio de las marchas, a cuanto hombre ven en las inmediaciones lo atacan, la cacería de brujas ahora es cacería de hombres.
María es rechazada porque junto a Jesús y José, conformaron la sagrada familia, ellos estuvieron juntos sin importar la situación, la dificultad, la pobreza y demás, hoy, por medio problema que se presenta en una relación, el hogar se resquebraja, los novios y esposos no tiene la madurez necesaria para sacar adelante su relación, pues se quedaron en el factor carnal, material o incluso banal. Hoy a la sociedad la familia le estorba, por eso los ataques a esta institución son constantes, y miramos como cualquier tipo de relación por bizarra o enferma que parezca, vale más que la familia, que así lo reprochen, es núcleo y germen de la humanidad.
Para quienes «odian» a nuestra Madre les digo, a pesar de todo esto, ella los sigue amando, porque ella ama con el amor de su hijo, ese amor que, en medio del tormento de la cruz le permitió pedir al Padre por sus verdugos. Y para quienes guardan respeto y cariño por la Virgen María, sepan que la promesa de Jesús en medio de su agonía «allí está madre, allí está tu hijo» es real, ella nos cuida y nos protege, porque el amor de una madre trasciende cualquier plano, somos sus hijos aquí en la tierra y en la eternidad.

