Tras seis meses del asesinato del senador Miguel Uribe Turbay en un atentado en Bogotá, su esposa María Claudia Tarazona habló sobre el profundo proceso de duelo, la crisis política del país y la posibilidad de considerar una fórmula vicepresidencial en las próximas elecciones. En la entrevista, recordó los dos meses de lucha de su esposo por mantenerse con vida y cómo su muerte implicó no solo perder a su compañero, sino ver desaparecer un proyecto de vida construido durante 15 años de trabajo conjunto en política y en familia. Afirma que ha tenido que replantear su propósito, recomenzar y sostenerse en sus hijos y en su fe para sobrellevar la pérdida.
Respecto a la investigación, expresó confianza en el avance de la Fiscalía General de la Nación, que ya ha capturado a siete integrantes de la red de sicarios involucrada. Considera clave identificar al determinador del crimen, aunque afirma que declaraciones del presidente Gustavo Petro han desviado la atención del proceso. Sin embargo, mantiene la esperanza de que la verdad se conozca pronto.
Tarazona sostiene que la muerte del senador revela un país donde la democracia, la vida y la libertad están en riesgo, y donde la violencia se ha vuelto parte de una normalidad inquietante. Critica el deterioro del diálogo político y asegura que los discursos agresivos persisten en la actual campaña electoral. A nivel personal, relata el impacto emocional que vive su hijo Alejandro, quien enfrenta preguntas y temores propios de una infancia marcada por la violencia que atravesó también la vida de Diana Turbay, madre del fallecido senador.
Afirma que no ha recibido acompañamiento del Gobierno Nacional de Colombia, más allá de su entorno cercano, su comunidad religiosa y el apoyo psicológico. Sobre los ofrecimientos para ser fórmula vicepresidencial, asegura que analizaría la propuesta si su participación pudiera aportar al país y ayudar a recuperar la democracia, siempre dependiendo de la persona y el proyecto político que la acompañara.
Tarazona considera que Colombia enfrenta dos extremos populistas que, a su juicio, pueden resultar dañinos para el país. Menciona específicamente a Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, a quienes describe como exponentes del populismo de izquierda y derecha. Añade que no observa un liderazgo sólido en la contienda actual.
También negó que vaya a acompañar políticamente a su suegro, Miguel Uribe Londoño, aunque respeta su decisión de continuar en la vida pública. Destaca que cada persona enfrenta el duelo de manera distinta y reconoce el derecho de él a defender las causas que compartía con su hijo.



