La historia del Holocausto vuelve a mirar hacia una figura que durante décadas permaneció en segundo plano. La Casa de Ana Frank en Ámsterdam conmemora el centenario del nacimiento de Margot Frank con el lanzamiento de una página web especial y una pequeña exposición dedicada a su vida.
Margot, la hermana mayor de Ana, habría cumplido 100 años este 16 de febrero. Estudiosa, deportista y discreta, su figura ha quedado históricamente eclipsada por el impacto universal del diario escrito por su hermana menor, convertido en uno de los testimonios más influyentes sobre el Holocausto.
Una vida marcada por la persecución
Casa de Ana Frank, ubicada en la casa donde la familia se ocultó durante la ocupación nazi, busca ahora rescatar la memoria de Margot y ofrecer una visión más completa de la familia Frank.
Margot Bettina Frank nació el 16 de febrero de 1926 en Fráncfort del Meno, Alemania. Desde pequeña destacó por su disciplina académica y su carácter reservado. Tras el ascenso del nazismo, la familia emigró a Ámsterdam en 1933 para escapar de la creciente persecución contra los judíos.
Allí, Margot continuó brillando en sus estudios hasta que las restricciones impuestas por la ocupación alemana limitaron severamente la vida de la comunidad judía. En julio de 1942, tras recibir una citación para un campo de trabajo, la familia decidió ocultarse en el anexo secreto del edificio donde trabajaba su padre.
Más allá del diario
Durante los dos años que permanecieron escondidos, Margot compartió el encierro con su hermana, sus padres y otras cuatro personas. Aunque no dejó un diario tan detallado como Ana, se sabe que también escribía y reflexionaba sobre su situación.
El legado de El diario de Ana Frank convirtió a su autora en un símbolo mundial de las víctimas del Holocausto. Sin embargo, la nueva iniciativa digital busca destacar que Margot también fue una joven con aspiraciones, talentos y sueños truncados por la guerra.
En 1944, tras ser descubiertos, los ocupantes del anexo fueron deportados. Margot y Ana murieron en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945, pocas semanas antes de la liberación.
Una memoria compartida
La exposición y la página web incluyen fotografías, documentos y relatos que permiten reconstruir la personalidad de Margot, mostrando su compromiso académico, su amor por el deporte y su sensibilidad.
Con esta conmemoración, la Casa de Ana Frank no solo amplía el foco histórico, sino que invita a reflexionar sobre las millones de vidas individuales que quedaron reducidas a cifras durante el Holocausto.
Recordar a Margot Frank en su centenario es, también, un acto de justicia histórica: reconocer que detrás del símbolo universal que representa Ana, existió otra joven brillante cuya historia merece ser contada.




