Por: Carlos Santa María
La marcha convocada por el presidente Gustavo Petro para el día martes 18 de este mes fue sorprendente, ya que debido a la permanente propaganda de los Medios contra el gobierno se suponía que el número de participantes sería escuálido y decepcionante, lo que no se dio gracias a una masiva participación.
En una radio de alta sintonía se entrevistó a Gustavo Bolívar con el fin de “apretar tuercas” y debilitar los resultados de dicha manifestación, sin embargo, el truco salió torcido y lo que se percibió fue un posible candidato a la primera magistratura muy coherente, tranquilo y con proyección. Ante la venenosa afirmación de un presunto periodista sobre la financiación de esta convocatoria, Bolívar explicó que en un porcentaje casi total había sido espontánea pues sacar recursos del estado es imposible en estas condiciones.
Sorpresa y decepción para los entrevistadores y continuación del proceso para la Consulta Popular.
Asimismo, no ha sido entregado a la sociedad de modo profuso para que se conozca realmente lo referido a las ganancias de la banca privada las cuales ascendieron solo en el mes de enero a cerca de 3 billones de pesos, lo que indica cantidades impensables en un año frente a la carestía del pueblo colombiano. Lo delicado es que esta élite se opone decididamente a aumentos salariales pírricos cuando ellos ganan de modo descomunal. “Regularizar” esos ingresos, bofetada a las clases más desfavorecidas siendo de la mitad de la población, es urgente.
Una noticia de última hora fue que un miembro del parlamento manifestó que esa marcha era un golpe de estado.
La ignorancia supina de este personaje es tal que no conoce ni siquiera que un golpe debe ser organizado, trae víctimas, cambia el gobierno, generalmente es empleando las fuerzas militares o en una alianza con un sector recalcitrante, egoísta y sin sentimientos, conduciendo a algo cruento.
El proceso continúa y la exigencia de debates en los Medios privados es obligatoria para conocer la verdad de las reformas propuestas.

