
Washington resolvió excluir a Venezuela del listado de naciones sancionadas por omisión demostrable en sus compromisos antinarcóticos, mientras que ratificó la descertificación de Colombia. Sin embargo, en el caso colombiano, el presidente estadounidense aplicó una dispensa de seguridad nacional (waiver) que evita el congelamiento de recursos bilaterales y flexibiliza el escenario institucional.
La dispensa ejecutiva permite que los fondos de asistencia policial, militar y de desarrollo sigan fluyendo. Washington calificó este mecanismo como un voto de confianza hacia la gestión del presidente Abelardo de la Espriella, buscando respaldar un viraje hacia la erradicación forzada y la reactivación plena de la cooperación en seguridad con miras a una eventual recertificación en 2027.
Más allá de los trámites diplomáticos en despachos internacionales, el retorno de un enfoque punitivo y militarizado abre serias inquietudes para las comunidades rurales en regiones como el Catatumbo, el sur del Putumayo y la costa pacífica de Nariño.




