En una de las decisiones más contundentes de su política de “mano dura”, el Congreso de El Salvador aprobó una reforma constitucional que permite imponer cadena perpetua a quienes sean condenados por homicidio, violación o terrorismo. La medida fue impulsada por el presidente Nayib Bukele y respaldada por la amplia mayoría oficialista en la Asamblea Legislativa, con casi unanimidad de votos. ¿Qué cambia con esta reforma? Se modifica el artículo 27 de la Constitución salvadoreña. Se habilita la pena de prisión perpetua exclusivamente para homicidas, violadores y terroristas. Antes, aunque existían condenas superiores a 100 años, el máximo efectivo de cárcel era de 60 años. Parte de una política de “mano dura” Esta decisión se enmarca dentro de la estrategia de seguridad del gobierno, que desde 2022 mantiene un régimen de excepción y una ofensiva directa contra las pandillas. Según el gobierno, estas medidas han reducido significativamente los homicidios y buscan evitar que criminales peligrosos vuelvan a las calles. Críticas y preocupación internacional Organizaciones de derechos humanos han cuestionado la reforma por posibles abusos: Más de 90.000 personas han sido detenidas durante el régimen de excepción. Se denuncian arrestos arbitrarios y violaciones al debido proceso. Además, expertos advierten que el cambio podría debilitar el enfoque rehabilitador del sistema penal y aumentar el control del Ejecutivo sobre la justicia.



