Cali (Valle del Cauca).
Un video que circula ampliamente en redes sociales muestra el momento en el que un grupo de manifestantes derriba una cámara de fotodetección en la intersección de la Avenida Simón Bolívar con Carrera 36, en el oriente de Cali. Las imágenes, que se han vuelto virales en las últimas horas, han reavivado el debate sobre el uso de estos dispositivos de control vial, así como sobre los límites de la protesta ciudadana y el vandalismo.
Contexto del hecho
Aunque el video ha ganado notoriedad recientemente, este tipo de hechos no es aislado en la capital del Valle del Cauca. En distintos momentos, especialmente en contextos de protestas sociales, estructuras de fotodetección han sido blanco de ataques por parte de grupos de encapuchados o manifestantes.
Por ejemplo, el 30 de julio de 2025, dos cámaras de fotomultas fueron derribadas en el sur de Cali tras detonaciones que incluso generaron pánico entre residentes de sectores cercanos.
En ese caso, las autoridades investigaron la posible utilización de artefactos explosivos y acordonaron las zonas afectadas mientras equipos especializados verificaban la situación.
Estos antecedentes permiten entender que el video actual se enmarca en una problemática más amplia relacionada con la seguridad urbana, el control del tránsito y el descontento social.
El video viral: qué se observa
En el material difundido en redes sociales se aprecia cómo varias personas rodean la estructura metálica que sostiene la cámara de fotodetección. En cuestión de minutos, mediante fuerza manual o herramientas improvisadas, logran tumbarla hasta dejarla en el suelo.
Aunque no hay confirmación oficial sobre el uso de explosivos en este caso específico, las imágenes evidencian una acción coordinada que ha generado preocupación entre las autoridades locales.
Impacto en la movilidad y la seguridad
La caída de estas cámaras no solo representa un daño a la infraestructura pública, sino que también afecta directamente la regulación del tránsito en una de las vías más importantes del oriente de Cali.
Eventos similares han obligado a implementar desvíos y medidas de contingencia para evitar congestiones vehiculares en zonas clave de la ciudad.
Además, las autoridades han advertido que estos dispositivos cumplen funciones esenciales en la reducción de accidentes y el control de infracciones.
Debate: fotomultas, control o inconformidad ciudadana
El derribo de cámaras de fotodetección suele estar ligado a críticas ciudadanas sobre el sistema de fotomultas. Algunos sectores consideran que estos dispositivos tienen un enfoque recaudatorio más que preventivo, mientras que otros defienden su importancia para mejorar la seguridad vial.
Durante protestas anteriores en Cali, incluso se llegó a vandalizar más de una decena de cámaras en distintos puntos de la ciudad, en medio de consignas contra su funcionamiento.
Este nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión compleja: el equilibrio entre el derecho a la protesta y la protección de los bienes públicos.
Investigación en curso
Las autoridades locales han indicado que se encuentran revisando cámaras de seguridad y material audiovisual para identificar a los responsables del hecho. En situaciones previas, también se han evaluado hipótesis que van desde actos vandálicos hasta posibles acciones organizadas.
Incluso, en un caso reciente, se analizó la autenticidad de mensajes en redes en los que grupos armados se atribuían ataques contra este tipo de infraestructura, aunque sin confirmación oficial.
Un fenómeno recurrente
El derribo de la cámara en la Avenida Simón Bolívar con Carrera 36 no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que ha acompañado momentos de tensión social en Cali.
La circulación de videos como este evidencia cómo las redes sociales se han convertido en un canal clave para visibilizar —y amplificar— este tipo de घटनas, generando reacciones inmediatas tanto de ciudadanos como de autoridades.
Conclusión
El caso vuelve a reflejar los retos que enfrenta Cali en materia de convivencia, control del tránsito y gestión de la protesta social. Mientras las autoridades buscan responsables y evalúan daños, la ciudadanía continúa dividida entre quienes rechazan estas acciones y quienes las interpretan como una forma de inconformidad frente al sistema de fotodetección.
El debate sigue abierto.




