Un ambiente de inconformidad política se vivió en las últimas horas en el municipio de Castilla
la Nueva, Meta, durante una jornada marcada por fuertes cuestionamientos al alcalde Lenito
Castro, a raíz de lo que líderes comunitarios calificaron como falta de diálogo, estigmatización y
decisiones arbitrarias frente a las necesidades de la comunidad.
Discusión
La polémica se desató en medio de una discusión pública en la que varios representantes
sociales expresaron su rechazo a lo que consideraron versiones imprecisas y acusaciones
infundadas emitidas desde la administración municipal. En el centro del debate estuvo la
situación relacionada con proyectos comunitarios, entre ellos el denominado Pozo Tijamu, cuya
movilidad y ejecución, según los voceros ciudadanos, no habría contado con el respaldo del
alcalde, generando inconformidad entre los habitantes del sector.
Durante la intervención, líderes señalaron que el mandatario habría utilizado información
tergiversada, a lo que denominaron “teléfono roto”, para desacreditar a representantes
comunitarios, en especial a la presidenta de junta Marlene Aguilera, a quien se le habría
señalado de promover un supuesto cese de actividades en la Alcaldía, acusación que fue
rechazada de manera enfática por los asistentes.
Protesta
Las voces críticas insistieron en que la protesta social es un derecho legítimo y que no puede
ser criminalizada ni utilizada para deslegitimar el liderazgo social. De acuerdo con los
pronunciamientos, la comunidad percibe que el alcalde no cuenta con espacios reales y
permanentes para escuchar a los ciudadanos, limitando el diálogo a escenarios informales y no
institucionales, alejados de las verdaderas problemáticas del municipio.
Uno de los aspectos que más generó molestia fue el llamado a la Policía para retirar a líderes
del recinto, acción que fue calificada como arbitraria y contraria a los principios democráticos.
Los intervinientes recordaron que el propio Lenito Castro, antes de llegar a la Alcaldía, fue líder
social y participó en protestas pacíficas en defensa de la comunidad, sin que en ese momento
se le señalara o estigmatizara.
Asimismo, se cuestionó la contradicción entre el discurso del “gobierno del cambio” y las
acciones que hoy, según los líderes, reflejan represión, falta de escucha y desconocimiento del
trabajo comunitario. “Decirle la verdad al poder no es quitarle autoridad”, manifestaron, al
tiempo que expresaron su respaldo total a Marlene Aguilera y a los presidentes de junta que
han alzado su voz.




