Un nuevo caso de presunto maltrato animal fue atendido por las autoridades en la ciudad de Tunja, luego de que ciudadanos alertaran sobre las condiciones en las que se encontraba un equino en un sector de la capital boyacense. La intervención estuvo a cargo de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Tunja, en articulación con la Secretaría del Interior y Seguridad Territorial.
De acuerdo con el reporte oficial, tras recibir la denuncia, uniformados realizaron una visita de verificación en el lugar, donde evidenciaron que el animal, aunque presenta signos de recuperación en su estado corporal, aún se encontraba en condiciones que no garantizan plenamente su bienestar. Según indicaron las autoridades, el equino no contaba con todas las condiciones necesarias para cumplir con las llamadas “cinco libertades del bienestar animal”, que incluyen acceso adecuado a alimentación, agua, salud, espacio y la posibilidad de expresar su comportamiento natural.
Durante el procedimiento, se estableció diálogo con la propietaria del animal, quien manifestó no contar con el tiempo suficiente para brindarle los cuidados requeridos. Ante esta situación, y con el fin de evitar un deterioro en la salud del equino, se acordó de manera voluntaria su reubicación con un familiar que, en adelante, asumirá su cuidado y garantizará mejores condiciones de vida.
Las autoridades también informaron que se estableció un plan de mejoramiento, el cual incluye compromisos claros frente a la alimentación, el espacio y la atención veterinaria del animal. Asimismo, se anunció que se realizará un seguimiento periódico para verificar el cumplimiento de estas medidas y evitar que se repitan situaciones que puedan poner en riesgo la integridad del equino.
Desde la Policía Metropolitana de Tunja se hizo un llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier caso de maltrato animal y recordaron que estos actos pueden acarrear sanciones legales. Finalmente, reiteraron la importancia de la tenencia responsable de animales, destacando que garantizar su bienestar no solo es una obligación legal, sino también un compromiso ético con la vida.




