Malia Baker vuelve a ponerse la camiseta de Chloe Charming en Wicked Wonderland con una seguridad y profundidad que la propia actriz reconoce como fruto del crecimiento personal vivido entre una película y otra. La canadiense que saltó a la fama con The Baby-Sitters Club en Netflix y que encontró en Descendants su proyección global más grande, llega a esta quinta entrega sabiendo exactamente quién es Chloe y dónde quiere llevar al personaje, algo que en The Rise of Red todavía estaba construyendo. La nueva incorporación de Liamani Segura como Pink, la hermana pequeña de Red, fue una de las que más la impactó: la propia Segura declaró que Malia y Kylie les abrieron el camino a todos los nuevos, un reconocimiento que habla del liderazgo natural que Baker ejerce dentro del elenco.
Lo que más sorprende de la carrera de Malia fuera de Descendants es su ambición y versatilidad. Este mismo año estrena Hair of the Bear donde además de actriz figura como productora ejecutiva, tiene en posproducción Harvest Moon y otro proyecto sin título todavía confirmado, dejando claro que su horizonte va mucho más allá del universo Disney. Con apenas 20 años, Baker está construyendo una carrera que mezcla el entretenimiento familiar con proyectos más adultos e independientes, siguiendo el camino que en su momento recorrió Sofia Carson pasando de Descendants a Hollywood sin perder nunca su identidad. Esta nueva era de Descendants tiene en ella a su ancla emocional más sólida.




