En Chiquinquirá crece la preocupación por el deterioro de varios espacios públicos, donde la acumulación de residuos sólidos y las malas prácticas ambientales están dejando una imagen negativa del municipio. La situación, que ha sido evidenciada en distintos barrios y zonas transitadas, pone en alerta tanto a la comunidad como a las autoridades frente al impacto que esto genera en el entorno, la salud pública y la calidad de vida de los habitantes.
Calles, parques y lotes baldíos se han convertido en puntos críticos de acumulación de basura, producto de conductas inadecuadas como arrojar desechos en lugares no autorizados o sacar los residuos fuera de los horarios establecidos. Esta problemática no solo afecta la estética del municipio, sino que también propicia la proliferación de malos olores, insectos y roedores, aumentando el riesgo de enfermedades y deteriorando el ambiente urbano.
Desde la empresa encargada del servicio de aseo se reconoció la gravedad de la situación y se hizo un llamado urgente a la corresponsabilidad ciudadana. Según indicaron, una parte importante del problema radica en la falta de cultura ambiental, especialmente en lo relacionado con la disposición adecuada de residuos y el cumplimiento de las normas establecidas para la recolección.
Ante este panorama, se han venido adelantando diferentes estrategias enfocadas en la educación ambiental, con el objetivo de generar conciencia en la población. Entre las acciones implementadas se destacan jornadas de capacitación sobre el uso adecuado de las tres R (reducir, reutilizar y reciclar), la correcta separación en la fuente y la socialización de rutas y frecuencias del servicio de aseo.
Asimismo, se ha hecho énfasis en el uso correcto de cestas y contenedores, así como en la disposición adecuada de residuos voluminosos como colchones, muebles y electrodomésticos, que con frecuencia terminan abandonados en espacios públicos, generando contaminación visual y ambiental.
Pese a estos esfuerzos, el reto sigue siendo grande. Las autoridades insisten en que el compromiso ciudadano es fundamental para revertir esta problemática. El cuidado del entorno no depende únicamente de las instituciones, sino de las acciones diarias de cada habitante, quienes tienen en sus manos la posibilidad de recuperar la imagen y el bienestar de su municipio.


