
El magistrado Carlos Roberto Solórzano Garavito fue designado como nuevo presidente de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para el periodo 2026, en una decisión adoptada por el alto tribunal el 21 de enero de 2026. Esta elección ocurre en un momento clave, pues Solórzano también es el ponente del proceso de casación relacionado con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, cuyo expediente ha generado gran atención en el ámbito judicial y político colombiano.
Perfil del nuevo presidente de la Sala Penal
Carlos Roberto Solórzano Garavito es un jurista con más de 35 años de experiencia en derecho y docencia. Ha desarrollado su carrera entre la academia, la defensoría pública y la judicatura, destacándose por su trayectoria en materia penal. Formado en la Universidad Santo Tomás, con especializaciones y doctorado en Derecho Penal, también ha ejercido como docente universitario en varias instituciones de educación superior en Bogotá.
Solórzano asumirá la presidencia de una de las salas más importantes de la Corte Suprema, que se encarga de revisar recursos extraordinarios como las demandas de casación y casos de gran impacto nacional.
Responsabilidades y contexto judicial
La Sala de Casación Penal, ahora liderada por Solórzano, tendrá un rol clave en el proceso de casación del caso del expresidente Álvaro Uribe Vélez, cuya absolución en segunda instancia ha sido objeto de recurso por parte de la Fiscalía y las partes que presentaron la demanda contra él. Este recurso busca que el alto tribunal revise la decisión absolutoria para decidir si confirma, modifica o revoca el fallo anterior.
Para acompañar al nuevo presidente en la dirección de la Sala Penal, fue elegido como vicepresidente el magistrado Jorge Hernán Díaz Soto.
Importancia de la elección
La designación de Solórzano como presidente de la Sala Penal se produce en un momento en que la justicia ordinaria y las altas cortes están en el centro del debate público por casos de alto perfil. El nuevo liderazgo de esta sala puede influir en cómo se procesan y deciden recursos que involucran a figuras políticas relevantes, como sucede con el caso de Uribe, lo que mantiene la atención tanto de la opinión pública como de los operadores jurídicos.



