La presentadora y creadora de contenido colombiana Mabel Cartagena volvió a sacudir la opinión pública tras revelar que fue víctima de acoso sexual y maltratos durante su paso por la televisión, señalando que los hechos ocurrieron hace aproximadamente una década en “ambos” canales nacionales donde trabajó.
Sus declaraciones se suman a un contexto más amplio de denuncias recientes dentro de la industria televisiva colombiana, donde varias periodistas y figuras públicas han comenzado a exponer experiencias similares, reabriendo el debate sobre las condiciones laborales, el abuso de poder y la falta de garantías para las mujeres en los medios.
Un testimonio que revive el pasado
Cartagena, quien trabajó en canales como RCN y Caracol Televisión, aseguró que durante su etapa en la televisión fue víctima de situaciones de acoso y malos tratos que, en su momento, no denunció públicamente por miedo y por las dinámicas de poder dentro del medio.
Aunque no dio nombres específicos en sus declaraciones más recientes, sí dejó claro que se trató de experiencias reales que marcaron su carrera y su vida personal.
Este tipo de revelaciones no son aisladas. En los últimos años, múltiples voces han señalado que en la televisión colombiana existía —y en algunos casos aún existe— una cultura de silencio frente a este tipo de conductas.
Un contexto de denuncias en la televisión colombiana
Las declaraciones de Cartagena llegan en un momento especialmente sensible. Recientemente, varias periodistas denunciaron presuntos casos de acoso sexual dentro de medios de comunicación, lo que generó una ola de reacciones y exigencias de investigación.
Este fenómeno ha permitido visibilizar una problemática estructural: muchas mujeres aseguran que no fueron escuchadas en su momento o que temían represalias laborales si denunciaban.
Del acoso en televisión al acoso digital
El caso de Mabel Cartagena también se conecta con otras denuncias que ha hecho en los últimos años, particularmente relacionadas con el acoso en redes sociales.
En 2024, la presentadora interpuso una denuncia contra el administrador de una cuenta de chismes en Instagram que, según su testimonio, la acosó y difamó durante más de tres años, afectando su tranquilidad y la de su familia.
Cartagena aseguró que la situación llegó a niveles preocupantes, al punto de temer por su seguridad personal: incluso consideró que su vida y la de sus hijos estaban en riesgo debido a la exposición constante y ataques sistemáticos.
El impacto emocional y el silencio
Uno de los puntos más relevantes de su testimonio es el impacto psicológico que generan este tipo de experiencias. La presentadora ha reconocido que hablar públicamente de estos hechos no ha sido fácil, especialmente por el miedo, la culpa y la exposición mediática.
Sus palabras reflejan una realidad común en víctimas de acoso: muchas tardan años en denunciar o hacerlo público, no por falta de pruebas, sino por el contexto social y profesional que rodea estos casos.
Un llamado a no normalizar el abuso
Las declaraciones de Mabel Cartagena no solo reabren su historia personal, sino que también se convierten en un llamado a cuestionar las prácticas dentro de la industria del entretenimiento y los medios de comunicación.
El hecho de que figuras públicas comiencen a hablar —años después— evidencia que aún existen barreras para denunciar a tiempo, así como la necesidad de fortalecer mecanismos de protección para las víctimas.
Conclusión
El testimonio de Mabel Cartagena se suma a una serie de denuncias que están transformando el panorama mediático en Colombia. Su caso evidencia que el acoso y los maltratos no son hechos aislados, sino parte de una problemática más profunda que apenas empieza a visibilizarse.
Mientras continúan las investigaciones y las reacciones del sector, su voz se convierte en una pieza clave para entender la dimensión del problema y la urgencia de generar cambios reales.

