Islamabad — Pakistan se encuentra de duelo tras un atentado suicida perpetrado en una mezquita durante las oraciones, que ha dejado un saldo superior a 30 personas muertas y alrededor de 160 heridas. El ataque ocurrió en una zona de alta concurrencia, generando escenas de pánico entre los fieles y una rápida respuesta de los servicios de emergencia.
Según autoridades locales, el agresor detonó explosivos en el interior del templo, en un momento en que numerosos fieles se encontraban reunidos para rezar. La deflagración causó destrucción en el lugar de culto y dejó a decenas de personas atrapadas entre los escombros. Equipos de rescate trabajaron intensamente para evacuar a los heridos y trasladarlos a hospitales cercanos, donde muchos reciben atención por quemaduras, fragmentos y lesiones por la onda expansiva.
El gobierno paquistaní condenó el ataque y declaró tres días de luto nacional en honor a las víctimas, además de ordenar una investigación exhaustiva para identificar a los responsables y su posible vinculación con grupos extremistas. Autoridades de seguridad anunciaron que reforzarán las medidas de protección en lugares de culto y espacios públicos para prevenir futuros incidentes.
Familias de las víctimas y la comunidad local han expresado dolor y consternación por la tragedia. Muchos heridos se encuentran en condición grave, mientras que la cifra de fallecidos aún podría aumentar a medida que continúan las labores de atención y revisión en el área del atentado.
Diversos líderes políticos y religiosos han hecho llamados a la unidad y a la condena de la violencia, subrayando la necesidad de fortalecer la convivencia pacífica en un país que ha sufrido múltiples ataques en años recientes.

