Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump sostuvieron una conversación telefónica de más de una hora, en un nuevo intento por reducir las tensiones que han marcado la relación entre Brasil y Estados Unidos durante las últimas semanas.
La llamada, que se desarrolló en un tono cordial, estuvo centrada principalmente en la relación bilateral y en las diferencias comerciales entre ambos países. Uno de los temas más importantes fueron los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños, una medida que el Gobierno de Lula ha cuestionado y considerado injustificada.
Durante la conversación, Trump manifestó su interés en que funcionarios de ambos gobiernos retomen pronto las negociaciones para buscar una salida al conflicto comercial. Como resultado del contacto entre los mandatarios, representantes de Brasil y Estados Unidos tienen previsto avanzar en nuevas conversaciones sobre los aranceles.
Lula y Trump también hablaron sobre la lucha contra el crimen organizado. El presidente brasileño expresó su disposición a fortalecer la cooperación con Estados Unidos, aunque mantiene su rechazo a que las organizaciones criminales brasileñas sean calificadas como grupos terroristas.
La agenda internacional también estuvo presente. Ambos mandatarios intercambiaron opiniones sobre las guerras en Ucrania y Oriente Medio y coincidieron en la importancia de buscar soluciones negociadas para los conflictos.
La conversación supone un acercamiento después de varias semanas de fuertes diferencias diplomáticas y comerciales. Aunque persisten importantes desacuerdos, el contacto directo entre Lula y Trump abre nuevamente la puerta al diálogo y podría convertirse en el primer paso para intentar recomponer la relación entre las dos principales economías de América.


