En Palmira la inseguridad se desborda: los robos pasaron de 1.300 casos en 2024 a más de 1.600 en 2025, un aumento que desnuda la fragilidad del control institucional. La ciudadanía vive con miedo, atrapada en calles donde la violencia se normaliza y la confianza se evapora. El secretario de Seguridad, CARLOS ARDILA ROCHA, enfrenta un desafío que exige respuestas contundentes. La crítica social es clara: sin acciones reales, las cifras seguirán creciendo y la ciudad seguirá sangrando




