Transcurrido el 50% del periodo legislativo, el balance del trabajo de los congresistas de Nariño es de una pobreza total. En efecto, pareciera que a muchos la mediocridad los acompaña puesto que sus iniciativas carecen de visión estratégica y solo se orientan a proponer proyectos de ley que no resuelven los problemas de nadie. Pareciera que algunos están más focalizados en aparentar trabajo ante sus ingenuos electores que en contribuir a orientar el desarrollo de Nariño y el país. En algunos su trabajo es marginal porque su bagaje intelectual es igualmente pobre.
Son seres inermes carentes de liderazgo que no brillan intelectualmente a nivel del país.
La modalidad de presentar proyectos de ley parece mas orientada a aparentar que trabajan mas que a contribuir a la solución de problemas estructurales. Sus iniciativas son un canto a la bandera porque no tienen dinero para su ejecución y menos sostenibilidad financiera en el largo plazo. Son proyectos inanes que les permite justificar su elevado salario y su permanencia en el parlamento.
A su vez, el congreso es uno de los organismos con mayor desaprobación entre la población colombiana porque sus miembros son lobbistas de diversos grupos de interés que los financian para que legislen a favor de sus intereses y privilegios. El congreso ha
perdido todo el horizonte y credibilidad.
Los parlamentarios son elegidos no por su conocimiento de la problemática nacional o regional, sino porque constituyen empresas electorales que tiene como propósito lograr los votos necesarios para ser elegidos.
A su vez, sus votantes no esperan nada extraordinario de ellos, saben que no están interesados en ayudar a resolver la pobreza, la falta de oportunidades, solo están interesados que les cumplan con los contratos de trabajo para familiares, amigos o partidarios. Saben que en el mejor de los casos los beneficiarán con contratos para ejecutar obras de infraestructura que engrosaran la lista de elefantes blancos.
A nivel nacional son congresistas que no se destacan en nada, son personas inertes carentes de ideas, de conocimiento y de liderazgo, nuca se destacan por su personalidad sino que son seguidores de los dueños de los denominados partidos, que a su vez, son los más cuestionados por todos los colombianos.
Los parlamentarios de Nariño hacen parte de aquellos congresistas que ante la falta de argumentos para estar a favor o en contra de las iniciativas del gobierno prefieren retirarse a hurtadillas del recinto del congreso y esperan que las iniciativas sean archivadas.
La mediocridad es de tal dimensión que pareciera que no fueran de Nariño, sino de una región vergonzantes del país. Se dejan guiar por líderes irracionales que no piensan en el país sino en sus grupos de interés.
Los parlamentarios de Nariño, además, tienen una trayectoria nefasta debido a que se han adueñado de las entidades públicas y privadas y las han convertido en entes burocráticos que expolian los ya exiguos recursos del pueblo narinense. Son ejemplo del abuso, Corponariño, el sena, cedenar, la caja de compensación familiar, el ICBF, la cámara de comercio de pasto, etc.
En general, las iniciativas que presentan no conducen a nada y están es para engrosar el abultado número de leyes que nadie conoce, que nadie quiere y enreda al pueblo colombiano en el pago de nuevos impuestos para financiar dichos esperpento de legislatura. Que se puede esperar de un congresista que no estudia, que no debate y que no contrata a sus asistentes parlamentarios para que ayuden en la preparación de verdaderas leyes que modifiquen la estructura del país, sino que contratan a personas que les sirven hasta de maleteros. El congreso es una parte importante de la democracia, pero en las condiciones actuales se constituye en una vergüenza para el pueblo colombiano. Nariño siempre ha sido subrepresentado, es decir, los elegidos han sido inferiores a la sociedad que les da la oportunidad de brillar con inteligencia y compromiso, por eso se puede afirmar que mucho ruido y pocas nueces.
Finalmente, la medianía de parlamentarios de Nariño no distingue entre congresistas del partido conservador, de cambio radical y del pacto histórico. El pueblo de Nariño debe prepararse para las elecciones próximas y castigar con su negativa a seguir apoyando esta nefasta carga en el congreso.

