“¡Dos mil años y ni un solo Dios nuevo!” Nietzsche.
Por: Alejandro Reyes.
En estos días de Dioses atómicos declarados por los altares ensangrentados del mercado, creo yo que es preciso reconocer la importancia de lo Divino en nuestra humana existencia, sobre todo porque algo divino se convierte en algo sagrado sagrado, y a la luz de esa importancia yo declaro al Agua como Diosa, y es que cuando reconocemos la divinidad del agua, reconectamos en nuestro corazón el latir más determinante de la existencia, de todo lo viviente en este planeta.
Nietzsche tenia razón, cada cuanto hay que cambiar nuestros Dioses, así sea cada dos mil años, y es que, 2.000 años para terminar adorando al Dios dinero es demasiado lastimero para esta humanidad. Por eso pienso que podemos ser mejores, y reconocer que es el agua el motor de la vida y por ende, adorarla, protegerla, cuidarla, cantarle, bailarle y hacerle templos y oraciones. Tan particular es el elemento que propició la vida en este planeta para el ser humano, que solo un 3,5% del agua de la Tierra es dulce. 96,5% del agua terrestre corresponde al agua salada de mares y océanos, de allí su divina importancia.
Ese 3,5%, esa ínfima pero poderosa parte, debe cubrir las necesidades básicas, productivas y hasta de recreación de 8.000 millones de personas en el mundo, y particularmente de 1,629.000 personas en Nariño, asunto muy representativo en un territorio lleno de Páramos y agua. Si, este paraíso al sur de Colombia es un territorio cubierto de Páramos en sus partes andinas, con tres complejos paramunos que suman un total de 207.849 hectáreas. Estas áreas estan distribuidas con 127.340 ha que corresponden al Complejo La Cocha Patascoy, 63.223 ha del Complejo de páramos Chiles – Cumbal y 17.286 hectáreas que pertenecen al Complejo Doña Juana Chimayoy, de acuerdo con datos del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en 2013.
¿Por qué es tan importante declarar al agua como Dios y entender lo representativo de que nazca en las cumbres paramunas de Nariño? Les invito al próximo nacimiento, donde hablaremos del durísimo contexto que amenaza la pervivencia de los páramos, territorio sagrado, y siendo el Agua un y la declaro Dios porque como dijo el poeta aleman Hölderlin: “en lo divino creen únicamente aquellos que lo son”.

