Los mapayerris de Vichada luchan por preservar su lengua y sus tradiciones ancestrales

La comunidad indígena mapayerri, asentada en el resguardo Nacuanëdorro, en Vichada, enfrenta el desafío de mantener viva su identidad cultural y lingüística en medio de profundas transformaciones sociales y territoriales. Cerca de 70 personas conforman actualmente este pueblo, que conserva sus tradiciones principalmente mediante la transmisión oral.

Los mapayerris fueron tradicionalmente un pueblo nómada de cazadores y recolectores, que se desplazaba por territorios de Colombia y Venezuela, especialmente en la región del Parque Nacional Natural El Tuparro. Sin embargo, la presencia de grupos armados, los cultivos ilícitos, las restricciones para cazar y otros cambios territoriales los llevaron a abandonar progresivamente su forma tradicional de vida y establecerse de manera sedentaria.

Este proceso ha tenido consecuencias sobre sus costumbres y su relación con el territorio. A ello se suman las heridas históricas provocadas por las llamadas guahibiadas, episodios de violencia contra pueblos indígenas de la región que dejaron profundas huellas en la memoria colectiva.

Uno de los principales riesgos actuales es la pérdida de la lengua mapayerri. La falta de investigaciones lingüísticas dificulta establecer con precisión sus características y determinar si se trata de una lengua independiente o de una variante relacionada con el sikuani. Investigadoras del Instituto Caro y Cuervo han señalado la importancia de documentarla para evitar que desaparezca.

Pese a las dificultades, la comunidad mantiene vivos sus conocimientos mediante cantos, danzas, relatos, rituales y narraciones transmitidas entre generaciones. Estas prácticas constituyen una herramienta fundamental para conservar su memoria y fortalecer el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones.

La situación de los mapayerris evidencia la fragilidad que enfrentan los pueblos indígenas con poblaciones reducidas cuando deben afrontar procesos de asimilación cultural, cambios en sus territorios y pérdida de sus lenguas. Por ello, la documentación lingüística, la protección territorial y el fortalecimiento de sus propias formas de transmisión cultural resultan fundamentales para garantizar la supervivencia de esta comunidad.

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