El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), general Carlos Fernando Silva, aseguró que la investigación sobre el accidente del avión Hércules C-130 ocurrido en Puerto Leguízamo, Putumayo, avanza con claridad y que las causas preliminares del siniestro ya están establecidas.
La tragedia, registrada el pasado 23 de marzo de 2026, dejó un saldo de 69 militares fallecidos y decenas de heridos, convirtiéndose en uno de los accidentes aéreos más graves en la historia reciente de las Fuerzas Militares de Colombia.
Según explicó el alto oficial, las evidencias recopiladas indican que la aeronave tenía plena capacidad de vuelo y no presentaba fallas mecánicas previas al despegue. Las investigaciones preliminares señalan que, segundos después de despegar, el avión impactó varios árboles ubicados cerca de la trayectoria de salida de la pista, situación que habría provocado pérdida de potencia en algunos motores y posteriormente el desplome de la aeronave.
El informe técnico reveló que el impacto con los árboles ocurrió apenas cuatro segundos después del despegue y que el avión permaneció en el aire cerca de 36 segundos antes de caer en una zona selvática cercana al aeropuerto de Puerto Leguízamo.
El general Silva enfatizó que las condiciones meteorológicas eran favorables y descartó, por ahora, hipótesis relacionadas con atentados o acciones de grupos armados ilegales. Además, indicó que continúan analizando la información obtenida de la caja negra y los testimonios de los sobrevivientes para consolidar el informe final.
La tragedia generó fuertes debates en el país luego de que surgieran cuestionamientos sobre el estado de la aeronave y el mantenimiento de la flota militar. Sin embargo, desde la FAC insistieron en que el Hércules C-130 accidentado cumplía con las condiciones técnicas necesarias para operar y podía seguir en servicio durante varios años más.
Mientras avanzan las investigaciones, familiares de las víctimas y sobrevivientes continúan exigiendo respuestas claras sobre lo ocurrido en uno de los episodios más dolorosos para las Fuerzas Militares colombianas en los últimos años.



