Los científicos advierten que un «Súper El Niño» podría tener impactos especialmente severos en América Latina, aunque sus efectos variarían según la región. Los pronósticos para 2026-2027 apuntan a un episodio de gran intensidad, con una combinación de sequías extremas en algunas zonas y lluvias torrenciales en otras.
Entre los principales efectos previstos están:
- Sequías prolongadas en gran parte de Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica, con reducción de las reservas de agua para consumo humano y riego.
- Mayor riesgo de incendios forestales, especialmente en regiones secas de Colombia y otros países andinos, debido a las altas temperaturas y la disminución de las lluvias.
- Pérdidas agrícolas, con afectaciones en cultivos básicos, reducción de rendimientos y posibles aumentos en los precios de los alimentos. Los pequeños productores figuran entre los más vulnerables.
- Lluvias intensas e inundaciones en algunas zonas del Pacífico suramericano, que podrían provocar deslizamientos, daños a la infraestructura y desplazamientos de población.
- Presión sobre los sistemas energéticos, especialmente en países que dependen en gran medida de la generación hidroeléctrica, debido a la reducción de los caudales de los ríos.
- Impactos en la pesca, sobre todo frente a las costas de Perú y Ecuador, donde el calentamiento de las aguas modifica la distribución de especies marinas y puede reducir las capturas.
En el caso de Colombia, las proyecciones señalan como principales amenazas la disminución de las lluvias en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, el desabastecimiento de agua en cientos de municipios, el aumento de incendios forestales y posibles afectaciones a la producción agropecuaria y al suministro de energía.
Los expertos también subrayan que no existe un único patrón de impacto: mientras algunas zonas podrían enfrentar sequías severas, otras experimentarían precipitaciones por encima de lo normal. Por ello, recomiendan fortalecer los sistemas de alerta temprana, la gestión del agua y las medidas de adaptación para reducir los efectos económicos y sociales del fenómeno.



