Los gimnasios impulsan una nueva cultura de bienestar

Durante años, el gimnasio fue visto en Pasto como un lugar reservado casi exclusivamente para hombres interesados en el desarrollo muscular o el alto rendimiento deportivo. Sin embargo, esa imagen ha quedado atrás. Hoy, estos espacios se han transformado en verdaderos escenarios de bienestar integral, donde personas de todas las edades y géneros encuentran no solo máquinas y rutinas, sino también motivación, acompañamiento y sentido de comunidad.

Actualmente, los gimnasios de la ciudad reflejan un cambio cultural profundo. Mujeres y hombres entrenan juntos, comparten objetivos y rompen barreras que antes limitaban la participación. El enfoque ya no está únicamente en la apariencia física, sino en el equilibrio entre cuerpo y mente, la prevención de enfermedades y la mejora de la calidad de vida.


En el gimnasio Imperio, ubicado en la capital nariñense, la actividad comienza desde muy temprano. A las cinco de la mañana, el lugar cobra vida con el sonido rítmico de las pesas, el constante movimiento de las caminadoras y el ambiente de camaradería que se crea entre quienes coinciden a diario. Allí se reúnen estudiantes, trabajadores, amas de casa y adultos mayores, todos con un propósito común: sentirse mejor consigo mismos.

La psicóloga y deportista Johanna Fuenmayor, quien entrena regularmente en este espacio, destaca el impacto del ejercicio en la salud mental:

“La actividad física es una aliada fundamental del bienestar emocional. Ayuda a manejar el estrés, reduce la ansiedad y fortalece la autoestima. Para muchas personas, el gimnasio se convierte en un refugio donde pueden desconectarse de las preocupaciones diarias”.


El concepto de entrenamiento también ha evolucionado. Ya no se trata solo de levantar pesas o correr en una máquina. La oferta de actividades se ha ampliado para responder a distintos intereses y necesidades: yoga para mejorar la concentración y la flexibilidad, entrenamiento funcional que combina fuerza y resistencia, y clases de cardio dance donde la música y el movimiento crean un ambiente dinámico y motivador. Uno de los cambios más visibles es el aumento de mujeres en áreas tradicionalmente dominadas por hombres, como el levantamiento de pesas. Muchas han descubierto que este tipo de ejercicio fortalece el cuerpo, mejora la postura y aumenta la confianza personal. De igual manera, cada vez más hombres participan en actividades como pilates, estiramiento o baile, demostrando que el ejercicio no responde a estereotipos de género, sino a beneficios universales.c

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