Germán Vargas Lleras sobrevivió a dos atentados que dejaron profundas secuelas personales y políticas, episodios que se convirtieron en parte central de su trayectoria pública en Colombia.
El primero ocurrió el 13 de diciembre de 2002, cuando el entonces senador recibió un libro bomba en su oficina del Congreso. El paquete explotó al ser abierto y le causó graves heridas en una mano, provocándole la pérdida parcial de varios dedos. El ataque fue atribuido a las extintas FARC y generó una fuerte conmoción en el país.
Tres años después, el 10 de octubre de 2005, Vargas Lleras volvió a ser víctima de un atentado. En esa ocasión, un carro bomba explotó cerca de su vehículo cuando salía de las instalaciones de Caracol Radio, en Bogotá. Aunque el dirigente político salió ileso, varias personas de su esquema de seguridad resultaron heridas.
Estos hechos fortalecieron su discurso de mano dura contra los grupos armados ilegales y consolidaron su protagonismo dentro de la política nacional. Con el paso de los años, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) lo reconoció oficialmente como víctima del conflicto armado colombiano.
El tema volvió a cobrar relevancia tras la publicación de un reportaje de Infobae Colombia que recordó los atentados que marcaron la carrera del exvicepresidente colombiano.




