Luis Eduardo Solarte.

Los cien días de gobierno de Petro

Por: Luis Eduardo Solarte Pastas

Este 7 de noviembre se cumplieron los 100 días de gobierno del presidente Gustavo Petro. Y este tiempo es apenas el 6% de un mandato de cuatro años.  Así que todavía queda mucho trecho por recorrer.

En este lapso, la definición del gabinete y la estructura de la administración, las relaciones que surjan con el Congreso, y, en especial, la cercanía que se tenga con las altas esferas del poder para obtener apoyo, son algunos de los indicadores que se usan para analizar los primeros 100 días.

Esto en razón a que, en este plazo, no es mucho lo que puede lograrse en términos de concretar objetivos estratégicos de política, ni lo que hay que decirse sobre el futuro desempeño del gobierno porque no se cuenta con un plan de desarrollo aprobado para su ejecución que permita medir resultados.

Sin embargo, los primeros 100 días tienen un significado simbólico y son interpretados muchas veces como un barómetro del poder de un gobernante para generar confianza y optimismo en los habitantes.

Y bajo esos parámetros, Petro en los 100 días de su gobierno, ha tenido que enfrentar temas coyunturales como el déficit económico del Estado, el crecimiento del índice de inflación, la devaluación del peso frente al dólar, los desastres producidos por la ola invernal, el asesinato de líderes sociales y la reactivación de la violencia por parte de grupos ilegales en diversas zonas del país.

Y para contrarrestar la problemática que quedó del anterior gobierno, se puede apreciar que en todo este tiempo el presidente se ha enfocado en cuatro grandes áreas que delinean su carta de navegación, es decir, el eje económico, la paz y la seguridad, los aspectos sociales y una clara preponderancia de la política ambiental.

Por ello, entre las cosas concretas para mostrar que tiene Petro en estos primeros 100 días están la reforma tributaria y la reforma de la paz total, iniciativas que hacen parte fundamental y estructural de su gobierno.

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Pero, además, en “estos primeros 100 días de mandato de Gustavo Petro lo que estamos también percibiendo los colombianos es precisamente su talante presidencial. Y es que Petro es un presidente que gobierna con un estilo muy personal, en el que prima –más que los consensos– su propia manera de ver y hacer las cosas. No es Barco, que escuchaba; ni Pastrana, que delegaba; ni Uribe, que confrontaba. Petro prefiere ministros aduladores que aquellos que lo cuestionen. A Petro como presidente le gustan los ‘Yes man’, en lugar de quienes le hagan ver sus equivocaciones o deficiencias”.

De allí que, su gestión no ha estado exenta de críticas, por ejemplo, a raíz de mensajes contradictorios que han venido desde su gabinete.

Quizás habrá quienes dirán que resulta muy prematuro hacer un riguroso balance del trabajo adelantado por el presidente Petro y su equipo de gobierno en estos primeros 100 días.

Pero lo cierto es que no hay que olvidar que en este tiempo los ciudadanos esperaron carácter y decisión para que Gustavo Petro liderara la solución de los problemas más urgentes que afronta el país, porque si no fue así el panorama se torna incierto.