Sofonías Rodríguez

Liquidación, o “mata” empresas

Parece ser un mal a escala mundial, pero en la capital nariñense ya es una vieja y recurrente modalidad esto de proceso de liquidación de una empresa. Uno abre el periódico y a  diario figura el ya conocido y trillado tema y sin alternativa de una solución, sino más bien con la tendencia de llegar a su fin.-

Para recordar el concepto, dicho proceso generalmente  se refiere a vender todo el inventario con un gran descuento para generar efectivo, que en la mayoría de los casos es el precursor del cierre de un negocio.- Se  calcula que en Bogotá 18.752 empresas se cierran cada año, lo cual disminuye  la capacidad productiva, reduce los ingresos, se pierden los esfuerzos y experiencias de los emprendedores y se limita las fuentes de empleo en la ciudad.-

Por lo general la Cámara de Comercio y otras entidades enseñan todos los requisitos y condiciones que se debe cumplir para la constitución de una empresa y al parecer de entrada todo es entusiasmo, optimismo y muchas ganas de trabajar en su crecimiento y consolidación y como todo empieza con los mejores augurios y ánimos para trabajar todos tras un mismo objetivo.

Pero nos encontramos entre otras estas causas que contribuyen al cierre de una empresa. Ventas bajas y pérdida de clientes, falta de un capital suficiente, deudores y cartera vencida, motivos de salud o problemas familiares, mucha competencia, mala administración, inconvenientes de los empleados, amenazas, inseguridad, así como el pago de arriendo y servicios.-

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Esto como es lógico debe tener periódicamente un análisis evaluativo, que ante todo busque detectar  tiempo los aspectos negativos y siempre trazar entre los interesados , unas metas de mejoramiento que en lugar de dar tumbos para acabar lo que se tiene como empresa y se busque con  buena imagen posicionarse en una comunidad.-

A criterio particular, estos casos de negocios que por lo general terminan mal, son como el  espejo donde se reflejan malos manejos, empleados sin el perfil profesional o personal, sin valores como la honradez, el respeto, la puntualidad y ese espíritu de servicio que debe ser una de las cualidades a disposición de superiores, compañeros y comunidad.-

Por lo anterior, está claro que quienes son amigos de crear una pequeña mediana o gran empresa, lo fundamental será que a ella  se le asigne los trabajadores que en realidad se necesite y que con actitudes de buenos modales sean quienes ayuden a engrandecer su negocio y que nunca dé lugar  a este detestable proceso de liquidación o Mata-Empresas.

(srodriguezmontezuma@hotmail.com)