Chile avanza en la construcción de una de sus obras de infraestructura energética más importantes de las últimas décadas. La línea Kimal-Lo Aguirre, primera gran línea de transmisión en corriente continua de alta tensión (HVDC) del país, busca transportar hasta 3.000 MW de energía renovable desde el norte hacia la zona central. Sin embargo, a agosto de 2026 la infraestructura todavía no ha sido inaugurada: se encuentra en plena etapa de construcción, con un avance constructivo reportado de 19,7%.
Una precisión importante sobre el estado del proyecto
La idea de que el Ministerio de Energía de Chile ya inauguró la línea Kimal-Lo Aguirre no corresponde al estado real de la obra.
El proyecto comenzó oficialmente su etapa de construcción en febrero de 2026 y su entrada en operación está prevista para 2029. El último reporte bimestral disponible del Coordinador Eléctrico Nacional, correspondiente a mayo-junio de 2026, registró un 19,7% de avance en las actividades de construcción, por encima del 17,6% programado para ese momento.
Además, información publicada el 10 de agosto de 2026 situó el avance global del proyecto en ese mismo 19,7% y señaló que la Región de Antofagasta concentra 415,2 kilómetros del trazado y 829 torres de transmisión.
Por tanto, el acontecimiento relevante no es una inauguración, sino el avance de la construcción de una infraestructura que está llamada a modificar la manera en que Chile transporta su electricidad desde las zonas con mayor disponibilidad de recursos renovables hacia los principales centros de consumo.
¿Qué es la línea Kimal-Lo Aguirre?
La línea Kimal-Lo Aguirre es un gigantesco proyecto de transmisión eléctrica diseñado para conectar el norte y el centro de Chile.
Su recorrido comienza en la zona de la subestación Kimal, en la Región de Antofagasta, y llega hasta la subestación Lo Aguirre, en la comuna de Pudahuel, en la Región Metropolitana. El trazado tiene aproximadamente 1.346 kilómetros de extensión y atraviesa cinco regiones: Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana. En total, involucra 28 comunas.
La iniciativa contempla una inversión aproximada de US$1.500 millones y está concebida para transportar grandes cantidades de electricidad a largas distancias mediante tecnología de corriente continua de alta tensión, conocida internacionalmente como HVDC.
El proyecto fue mandatado por el Estado y adjudicado a través del proceso desarrollado por el Coordinador Eléctrico Nacional. Su desarrollo está a cargo de Conexión Kimal-Lo Aguirre.
¿Por qué Chile necesita una línea de esta magnitud?
El origen del proyecto está estrechamente relacionado con la transformación que ha experimentado la matriz energética chilena.
Durante los últimos años, Chile ha incrementado considerablemente su capacidad de generación solar y eólica, especialmente en el norte del país. La Región de Antofagasta y otras zonas del desierto de Atacama cuentan con condiciones excepcionalmente favorables para la generación fotovoltaica debido a sus elevados niveles de radiación solar.
El problema aparece cuando existe más electricidad renovable disponible en determinadas zonas de la que las redes existentes pueden transportar hacia los lugares donde se necesita.
En esas circunstancias se produce el denominado vertimiento de energía renovable: centrales capaces de generar electricidad deben reducir o detener temporalmente su producción porque la red no tiene suficiente capacidad para transportar toda esa energía.
La propia planificación energética chilena ha identificado a Kimal-Lo Aguirre como una infraestructura estratégica precisamente porque permitirá aumentar la capacidad de transferencia entre el norte y el centro del Sistema Eléctrico Nacional.
Del desierto de Atacama hacia los grandes centros de consumo
La importancia del proyecto puede entenderse a partir de la geografía energética chilena.
El norte concentra una enorme cantidad de proyectos solares, mientras que una parte importante de la demanda eléctrica se encuentra más al centro del país, donde están ciudades, industrias y grandes centros de consumo.
Actualmente, transportar electricidad a través de distancias tan grandes constituye uno de los principales desafíos de la expansión de las energías renovables.
La línea Kimal-Lo Aguirre pretende solucionar parte de ese problema mediante una conexión de alta capacidad capaz de transportar hasta 3.000 MW entre el norte y la zona central. El Coordinador Eléctrico Nacional contempla precisamente una capacidad adicional de 3.000 MW asociada a la futura entrada en operación de la línea.
Esto permitirá que una mayor cantidad de electricidad producida por centrales solares y eólicas del norte pueda llegar a otras zonas del Sistema Eléctrico Nacional.
La importancia de la tecnología HVDC
Uno de los elementos que hace especialmente relevante a Kimal-Lo Aguirre es que utilizará corriente continua de alta tensión (HVDC).
Chile cuenta con una extensa red de transmisión en corriente alterna, pero Kimal-Lo Aguirre representará su primera gran línea de transmisión en corriente continua de alta tensión.
La tecnología HVDC resulta especialmente adecuada para transportar grandes cantidades de electricidad a distancias muy largas. En este tipo de proyectos, permite controlar de manera eficiente los flujos de potencia y puede presentar ventajas en términos de pérdidas y utilización de infraestructura frente a determinadas alternativas de corriente alterna.
El sistema estará compuesto por dos estaciones convertidoras: una en el norte, asociada a Kimal, y otra en Lo Aguirre. Estas instalaciones permiten realizar la conversión entre corriente alterna y corriente continua para integrar la nueva línea con el resto del Sistema Eléctrico Nacional.
La magnitud del proyecto explica por qué no se trata simplemente de instalar una sucesión de torres: también requiere construir y equipar grandes instalaciones eléctricas capaces de gestionar la conversión de la energía.
Un proyecto de más de 1.300 kilómetros
La escala territorial de Kimal-Lo Aguirre es uno de sus aspectos más llamativos.
La línea atravesará aproximadamente 1.346 kilómetros desde Antofagasta hasta la Región Metropolitana. El trazado cruza cinco regiones y 28 comunas, lo que implica una importante complejidad logística, ambiental y territorial.
La infraestructura contempla miles de elementos de soporte y conductores eléctricos distribuidos a lo largo de un corredor que atraviesa algunos de los territorios más áridos del planeta, además de zonas agrícolas, valles y sectores cercanos a centros poblados.
La construcción requiere, por tanto, mucho más que el montaje de las torres. También involucra caminos de acceso, fundaciones, instalación de conductores, subestaciones, sistemas de control, equipos de conversión y una extensa gestión de terrenos y permisos.
La construcción ya está en marcha
El inicio oficial de la construcción tuvo lugar en febrero de 2026, con una ceremonia realizada en los terrenos donde se construirá la futura Subestación Convertidora Lo Aguirre.
El proyecto fue presentado por las autoridades y la empresa responsable como una infraestructura estratégica para fortalecer la seguridad del sistema eléctrico y facilitar el aprovechamiento de las energías renovables producidas en el norte.
El Ministerio de Energía también destacó que Kimal-Lo Aguirre será el proyecto de transmisión más extenso de Chile, con más de 1.346 kilómetros, una inversión cercana a US$1.500 millones y la generación de miles de puestos de trabajo durante su construcción.
Para mayo-junio de 2026, el Coordinador Eléctrico Nacional reportó que la construcción alcanzaba un 19,7% de avance real, frente a un 17,6% programado. En otras palabras, la obra llevaba un progreso superior al previsto para ese momento en ese componente del proyecto.
Antofagasta concentra una parte importante de las obras
El avance también puede observarse directamente en el territorio.
De acuerdo con información publicada en agosto de 2026, la Región de Antofagasta concentra 415,2 kilómetros del trazado, equivalentes al 30,8% de la longitud total de la línea.
En esa región se contempla además la instalación de 829 torres de alta tensión. Las faenas incluyen trabajos en la plataforma de la futura Subestación Convertidora Kimal, fundaciones para equipos y trabajos relacionados con las estructuras de transmisión.
Este frente de construcción resulta particularmente importante porque Antofagasta constituye uno de los principales polos de generación renovable del país y es precisamente desde esta zona desde donde comenzará el transporte de la electricidad hacia el centro.
Un proyecto que también ha enfrentado obstáculos
Aunque la construcción ya comenzó, llegar hasta esta etapa tomó varios años.
El proyecto tuvo que atravesar un extenso proceso de evaluación ambiental. En noviembre de 2025, el Servicio de Evaluación Ambiental aprobó ambientalmente la iniciativa mediante su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), después de un proceso que involucró numerosas observaciones y modificaciones.
Posteriormente continuaron los procesos relacionados con concesiones eléctricas y permisos sectoriales.
Durante 2026, el Ministerio de Energía y otros organismos han seguido trabajando en distintos aspectos administrativos y territoriales asociados a la ejecución de la obra. De hecho, decretos publicados durante febrero de 2026 otorgaron concesiones eléctricas definitivas para distintos tramos del proyecto en la Región de Atacama.
Estos procedimientos son relevantes porque una obra que atraviesa miles de kilómetros y múltiples comunas requiere coordinar aspectos ambientales, técnicos, territoriales y de servidumbre antes de que cada tramo pueda desarrollarse completamente.
¿Qué beneficios puede aportar?
Uno de los principales beneficios esperados es permitir que una mayor cantidad de energía renovable producida en el norte pueda ser aprovechada en otras regiones.
La capacidad adicional de transmisión ayudará a reducir las restricciones que actualmente pueden impedir que toda la generación disponible llegue a los centros de consumo.
También se espera que la nueva infraestructura contribuya a mejorar la seguridad y flexibilidad del Sistema Eléctrico Nacional, al crear una conexión de gran capacidad entre dos zonas fundamentales de la red.
El propio marco regulatorio y los documentos de planificación del sistema consideran a Kimal-Lo Aguirre una infraestructura estratégica para la transición energética y para avanzar hacia una matriz eléctrica con menores emisiones.
Energía solar, transmisión y descarbonización
La obra adquiere especial importancia dentro del proceso de descarbonización de Chile.
No basta con instalar paneles solares y parques eólicos para transformar una matriz energética. También es necesario disponer de redes capaces de transportar esa electricidad desde los lugares donde se produce hasta los lugares donde se consume.
Ese principio es especialmente relevante en Chile por la enorme distancia entre algunos de sus principales polos de generación y demanda.
Kimal-Lo Aguirre busca convertirse precisamente en ese puente eléctrico: aprovechar el potencial renovable del norte y ponerlo a disposición del resto del sistema.
De esta manera, el proyecto no constituye una nueva central eléctrica. Su función es transportar electricidad y aumentar la capacidad de la red para que las centrales existentes y futuras puedan operar con menos restricciones.
El desafío de llegar a 2029
El calendario sigue siendo uno de los principales puntos de atención.
La planificación del Sistema Eléctrico Nacional contempla la entrada en operación de la nueva línea en mayo de 2029, con una capacidad de transmisión de 3.000 MW.
Al tratarse de una infraestructura de más de 1.300 kilómetros, el cumplimiento de ese calendario dependerá de múltiples factores: construcción de torres y conductores, instalación de las estaciones convertidoras, adquisición de equipos, permisos sectoriales, disponibilidad de terrenos, condiciones logísticas y coordinación entre las diferentes regiones involucradas.
El avance registrado durante 2026 muestra que el proyecto ya entró en una etapa materialmente constructiva, pero todavía queda una parte considerable de las obras antes de que pueda comenzar a transportar electricidad.
Una pieza clave de la futura red eléctrica chilena
Kimal-Lo Aguirre representa uno de los proyectos más ambiciosos de infraestructura energética actualmente en construcción en Chile.
Su importancia no reside únicamente en su extensión o en el monto de inversión. El verdadero objetivo es resolver uno de los grandes desafíos que enfrenta la transición energética chilena: conectar la creciente generación renovable con los lugares donde existe demanda eléctrica.
La línea permitirá unir el norte, caracterizado por su enorme potencial solar y eólico, con la zona central, donde se concentra una parte significativa del consumo.
Si el proyecto cumple su calendario previsto, hacia 2029 Chile contará con una nueva autopista eléctrica de alta capacidad que permitirá transportar hasta 3.000 MW de electricidad mediante tecnología HVDC.
Por ahora, sin embargo, hablar de una inauguración sería prematuro. La línea Kimal-Lo Aguirre todavía se está construyendo y registra un avance de 19,7%. El verdadero hito de 2026 es el paso desde años de planificación, evaluación ambiental y tramitación administrativa hacia la construcción efectiva de una infraestructura que podría convertirse en uno de los pilares de la transición energética chilena durante la próxima década.




