El senador republicano Lindsey Graham defendió la estrategia de Trump contra el narcotráfico y afirmó que Washington mantiene un compromiso firme para enfrentar lo que calificó como un “estado narcoterrorista”.
Un “califato de droga” en la región
Graham respaldó la postura del expresidente Donald Trump y sostuvo que Venezuela, Cuba y sectores de Colombia integran un “califato de la droga”. El senador aseguró que la administración estadounidense busca frenar la expansión de ese entramado criminal que, según él, amenaza la seguridad nacional.
El legislador afirmó que Nicolás Maduro funciona como un “líder ilegítimo” y que su permanencia en el poder agrava la crisis regional. Graham indicó que el mandatario venezolano ha sido procesado en tribunales estadounidenses por narcotráfico y que su salida permitiría estabilizar el hemisferio.
Frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos
Graham explicó que el objetivo central de la Casa Blanca es frenar el flujo de drogas ilegales que ingresa desde Sudamérica. El senador reiteró que la estrategia de Trump contra el narcotráfico responde a un incremento de operaciones criminales asociadas al régimen venezolano.
El republicano comparó la situación actual con la intervención de Estados Unidos en Panamá contra Manuel Noriega. Señaló que observa “circunstancias similares” debido al vínculo entre estructuras estatales y redes criminales. Graham afirmó que Washington no puede ignorar esta amenaza creciente.
“Cuanto antes se vaya Maduro, mejor”
El senador insistió en que la salida de Maduro favorecería tanto a Venezuela como a Estados Unidos. Graham recalcó que el colapso del régimen permitiría reducir la presencia de organizaciones ilícitas en la región.
“El pueblo venezolano merece un futuro libre de corrupción y represión”, declaró. También sostuvo que la estabilidad hemisférica depende de la eliminación de estructuras que facilitan el narcotráfico.
Despliegue militar en avance
El respaldo de Graham se produjo mientras Estados Unidos impulsa una ofensiva militar en el Caribe y el Pacífico oriental. Washington movilizó el portaaviones USS Gerald R. Ford, bombarderos B-52 y fuerzas especiales como parte de una campaña antidrogas de gran escala.
El Comando Sur informó que el USS Gerald R. Ford entró en su zona de responsabilidad tras casi tres semanas de desplazamiento. La misión se enfoca en interrumpir rutas marítimas usadas por carteles y organizaciones vinculadas al régimen venezolano.
Las autoridades militares señalaron que el operativo fortalece la presión internacional sobre Maduro, a quien Estados Unidos acusa de facilitar el tráfico de cocaína hacia territorio estadounidense.
Un conflicto en evolución
Las declaraciones de Graham refuerzan la narrativa republicana sobre la necesidad de aumentar la presión sobre Venezuela. El senador afirmó que Washington debe actuar con determinación para evitar la consolidación de redes criminales que, según él, operan con apoyo estatal.
El panorama político sigue marcado por tensiones crecientes. La ofensiva impulsada por Estados Unidos podría redefinir las dinámicas regionales y aumentar la presión sobre el gobierno de Maduro en los próximos meses.




