Liderazgo agrícola

El debate por el proyecto de endeudamiento que pretende impulsar la administración municipal
de Fredy Enrique Castro tomó un giro determinante. El concejal Humberto Olmos rompió el
silencio y anunció de manera oficial que su voto será negativo, frente al crédito por $15.000
millones, argumentando serias falencias en la gestión, falta de prioridades y un manejo
ineficiente de los recursos públicos.
Argumentos
Para el cabildante, la iniciativa no representa desarrollo ni progreso para el municipio.
“Endeudar a Barranca de Upía no es avanzar, es hipotecar el futuro de la gente”, afirmó Olmos,
quien cuestionó duramente la lógica del proyecto, señalando que se pretende adquirir una
deuda millonaria para pavimentar sectores puntuales como el barrio Encanto de la Morena,
mientras se mantiene en completo abandono a comunidades como Villa Arbel, Brisas del Upía
y Los Girasoles, que también reclaman soluciones urgentes.
El concejal fue enfático en que las verdaderas prioridades del municipio no están siendo
atendidas. Según explicó, antes de pensar en nuevas vías, la administración debería
concentrarse en garantizar agua potable de calidad, mejorar el saneamiento básico y enfrentar
de manera responsable la grave contaminación del río Upía, el cual actualmente recibe
descargas directas de aguas residuales y se encuentra bajo la vigilancia de la Procuraduría
General de la Nación.
Critica
Uno de los puntos más críticos de su pronunciamiento tiene que ver con los recursos que,
según Olmos, han quedado sin ejecutar. De acuerdo con sus cifras, durante el año anterior el
municipio dejó de invertir más de $11.000 millones, y para la presente vigencia esa cifra podría
superar los $13.000 millones, debido a la falta de planeación y gestión. “¿Por qué endeudar al
municipio por cinco años y pagar intereses, si existen recursos de regalías y superávit que no
se han sabido ejecutar?”, cuestionó el concejal.
Para Olmos, acudir a un crédito de esta magnitud no es una solución, sino un “salvavidas
político” que busca ocultar la improvisación y la falta de resultados de la actual administración.
Con esta postura, el cabildante se convierte en la primera voz oficial dentro del Concejo

Municipal que se opone de manera frontal al proyecto, advirtiendo que los créditos no pueden
convertirse en “premios a la falta de trabajo”.
Ahora, la decisión queda en manos del resto de concejales, sobre quienes recae la presión
ciudadana y política para definir si Barranca de Upía asumirá o no una deuda que marcaría su
futuro financiero durante los próximos años.

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