La búsqueda del título más histórico del deporte motorístico tiene a Hamilton más cerca que nunca a los 41 años
Lewis Hamilton lleva más de una década siendo el hombre más ganador de la historia de la Fórmula 1 y el único elemento que falta en su palmarés para consolidar su legado de manera absolutamente irrefutable es el octavo campeonato del mundo que lo alejaría definitivamente de cualquier comparación con Michael Schumacher. Los siete títulos que comparte con el alemán son el empate más famoso de la historia del deporte motorístico y cada temporada que pasa sin que Hamilton añada uno más genera la pregunta inevitable sobre si alguna vez llegará. En 2026 la respuesta podría ser sí: Ferrari le dio el mejor coche que ha tenido fuera de Mercedes, el calendario le favorece en varios circuitos donde históricamente domina y el campeonato está suficientemente abierto como para que 45 puntos de diferencia con Antonelli sean perfectamente recuperables en doce carreras.
Lo que hace tan especial la candidatura de Hamilton al octavo título es el contexto en que se desarrolla. Ganar el campeonato a los 41 años con Ferrari después de siete años de sequía de títulos sería posiblemente el logro deportivo más extraordinario de la historia de la Fórmula 1, superando incluso los récords de victorias y poles que ya tiene en su vitrina. El inglés demostró en la clasificación del Hungaroring que sigue siendo devastadoramente rápido en clasificación arrancando segundo detrás de Norris, y si gana este domingo antes del descanso de verano la diferencia con Antonelli se reducirá a un punto que puede cambiar completamente la narrativa del campeonato. La Fórmula 1 tiene entre manos la historia más romántica que puede vivir un deporte: un genio que a una edad en que nadie compite persigue el récord que lo convertiría en el más grande de todos los tiempos.




