La tarde del jueves 06 de febrero quedó marcada por el horror en la vía que comunica a Florencia con San Antonio de Atenas. A un costado de la carretera, vecinos del sector encontraron el cuerpo sin vida de Juan Camilo Llanos, tendido sobre el asfalto, tras recibir varios disparos. El ataque fue tan violento que, según las primeras versiones, el hombre murió en el lugar sin posibilidad de auxilio. La escena paralizó el paso vehicular y atrajo a curiosos, campesinos y motociclistas que no podían creer lo ocurrido en un tramo conocido por su tranquilidad.
El hecho se registró cerca al cruce con la vía principal, un punto muy transitado. La noticia corrió rápido y en pocos minutos la zona se llenó de personas consternadas. Algunos reconocieron a la víctima y avisaron a sus familiares, mientras otros expresaban rabia e impotencia por la inseguridad que, aseguran, viene creciendo.
Ataque armado
De acuerdo con los relatos iniciales, Juan Camilo Llanos fue sorprendido por desconocidos que le dispararon en repetidas ocasiones. No se escucharon discusiones previas ni hubo tiempo de reacción. Los agresores huyeron del lugar y hasta ahora no se tiene información clara sobre su paradero. La Policía llegó minutos después, acordonó el área y pidió a la comunidad mantener distancia para no afectar las investigaciones.
Personal judicial realizó el levantamiento del cuerpo y lo trasladó a la morgue de Medicina Legal, en Jardines de Paz, donde se le practicará la necropsia. Este procedimiento permitirá confirmar detalles del ataque y apoyar el proceso investigativo.
Miedo colectivo
Hasta el momento de esta publicación, las autoridades no han entregado un informe oficial sobre los móviles del crimen. No se sabe si el homicidio estaría relacionado con problemas personales, amenazas previas o hechos de violencia que se han presentado en zonas rurales del Caquetá. La falta de respuestas aumenta la incertidumbre entre los habitantes del sector. El asesinato de Juan Camilo Llanos enluta a una familia y golpea a toda una comunidad que hoy vive con temor. Vecinos aseguran que ya no se sienten seguros ni siquiera durante el día y cuestionan si las acciones de la administración municipal han sido suficientes para frenar la violencia. Piden mayor presencia de autoridades, controles reales y resultados claros, para que hechos como este no se repitan y no queden, una vez más, en la impunidad.


