Desde niña, Laura Navia fue una mujer curiosa. Mientras otros aprendían el mundo desde los libros, ella lo hacía observando a los animales, especialmente a los perros. Pasaba horas mirándolos, intentando descifrar sus gestos, sus silencios y sus reacciones. Sin saberlo, ya estaba sembrando la base de lo que años después se convertiría en su propósito de vida: entenderlos, no dominarlos.
Educandog nació así, no como un proyecto planeado, sino como una necesidad. La necesidad de traducir lo que Laura veía todos los días entre perros y personas. Con varios años de experiencia como asesora y educadora canina, entendió que la mayoría de los llamados “problemas de comportamiento” no se originan en los perros, sino en la falta de información, de acompañamiento y, sobre todo, de vínculo consciente con sus familias.
A lo largo de su camino, Laura comprendió que desde el inicio de la domesticación llevamos a los perros a habitar nuestros hogares sin reconocer que son una especie profundamente distinta a la nuestra. Pretendemos que se adapten sin aprender su lenguaje. Por eso, educar a un perro sin acompañar a su humano resulta incompleto.
Educandog se construyó desde un enfoque práctico, emocional y holístico, donde no se busca la obediencia perfecta, sino el equilibrio y la confianza mutua. Lo que más disfruta Laura es ver el momento exacto en que una familia deja atrás el miedo, la culpa o la frustración y empieza a comprender a su perro.
Para ella, trabajar con perros es trabajar con relaciones. Acompañar estos procesos no solo transforma a los animales, sino también a las personas, que a través de sus perros aprenden a habitar el mundo con mayor conciencia, empatía y calma.

