
En una contundente ofensiva militar desplegada de manera simultánea en zonas de difícil acceso, las unidades de las Fuerzas Militares de Colombia propinaron un golpe estructural a las finanzas de los grupos armados organizados que delinquen en la región del departamento de Nariño. Los operativos, desarrollados en menos de 24 horas, permitieron la ubicación y posterior destrucción de cuatro laboratorios artesanales que contaban con infraestructura robusta para la producción masiva de estupefacientes.
El despliegue de las tropas se concentró en áreas rurales estratégicas de los municipios de Olaya Herrera, El Charco, Barbacoas y Tumaco, puntos críticos utilizados por las redes transnacionales para el acopio de precursores químicos. De acuerdo con el balance oficial de los comandantes de la fuerza conjunta, las estructuras e insumos incinerados en los complejos cocaleros representaban una proyección económica superior a los 136.145 millones de pesos para los grupos delincuenciales, logrando de esta manera mitigar el impacto del narcotráfico y reducir la contaminación ambiental en las cuencas fluviales de la costa pacífica.
