Un dato publicado esta semana por Portafolio está generando conversación en el sector inmobiliario colombiano y en los círculos académicos que estudian los cambios en el comportamiento económico de las mujeres en el país: el 57 por ciento de las búsquedas de vivienda en Colombia las realizan mujeres. El número, que proviene de un análisis del comportamiento de los usuarios en las principales plataformas digitales de búsqueda inmobiliaria, tiene implicaciones que van más allá de la estadística. Refleja un cambio profundo en la estructura de las decisiones económicas de los hogares colombianos, donde las mujeres no solo son las que más buscan vivienda sino también las que más influyen en la decisión final de compra, independientemente de quién aparezca formalmente como titular del crédito.
El fenómeno tiene raíces en transformaciones sociales y económicas que llevan años gestándose en Colombia. La tasa de participación laboral femenina ha crecido de manera sostenida en la última década, y hoy hay más mujeres con ingresos propios, más mujeres jefas de hogar y más mujeres con capacidad de ahorro para la cuota inicial de una vivienda que en cualquier momento anterior de la historia del país. El DANE reportó que en 2025 el 43,7 por ciento de los hogares colombianos tienen una mujer como jefa de hogar, una cifra que en las ciudades grandes supera el 45 por ciento. Para estas mujeres, la vivienda propia no es solo un bien patrimonial sino una garantía de seguridad y estabilidad para ellas y para sus hijos, lo que explica la intensidad con la que buscan y comparan opciones antes de tomar la decisión.
Las preferencias que las mujeres muestran en sus búsquedas de vivienda también están marcando nuevas prioridades en el mercado inmobiliario. El informe citado por Portafolio señala que las buscadoras de vivienda muestran un perfil de decisión más patrimonial y operativo que el de los hombres: se fijan más en la valorización histórica del barrio, en la calidad de las vías de acceso, en la cercanía a colegios y centros de salud y en la seguridad del entorno. Son más propensas a visitar varias veces el inmueble antes de decidir, a leer con mayor detalle los contratos de promesa de compraventa y a investigar la trayectoria y reputación de la constructora. En términos de tipo de inmueble, prefieren apartamentos sobre casas y la cercanía al trabajo sobre el tamaño del espacio.
El mercado inmobiliario colombiano está respondiendo a este cambio de manera gradual pero perceptible. Las ferias de vivienda han incorporado en los últimos dos años más expositores especializados en créditos para mujeres cabeza de familia, que tienen acceso a subsidios adicionales del Fondo Nacional del Ahorro y de las cajas de compensación familiar. Constructoras como Constructora Bolívar, Amarillo y Grupo Oikos han lanzado en el último año campañas de mercadeo específicamente dirigidas a mujeres compradoras de primera vivienda, destacando factores como la seguridad del proyecto, la transparencia del proceso de escrituración y la calidad de los acabados. Fedelonjas, el gremio de los lonjas de propiedad raíz, señaló recientemente que los agentes inmobiliarios más exitosos del país son aquellos que han aprendido a comunicarse de manera efectiva con las mujeres compradoras.
La dimensión financiera del fenómeno también es relevante. El Grupo Bancolombia reportó que en 2024 desembolsó más de 4,8 billones de pesos en préstamos para mujeres en Colombia, y que en 2025 ese número continuó creciendo. El acceso al crédito hipotecario para mujeres ha mejorado significativamente en la última década, en parte por la regulación que obliga a las entidades financieras a dar el mismo tratamiento crediticio a hombres y mujeres con perfiles similares, y en parte por el crecimiento de la bancarización femenina impulsada por plataformas como Nequi, que tiene más de 8,96 millones de usuarias en Colombia. La combinación de mayores ingresos, mejor acceso al crédito y mayor conciencia sobre la importancia de la propiedad raíz como activo de largo plazo explica por qué las mujeres se están convirtiendo en el principal motor de la demanda de vivienda en el país.
El mercado de vivienda en Colombia enfrenta también desafíos estructurales que afectan a hombres y mujeres por igual, y que el dato del 57 por ciento de búsquedas femeninas no resuelve por sí solo. La oferta de vivienda de interés social y de interés prioritario sigue siendo insuficiente para atender la demanda de los hogares de menores ingresos, especialmente en las ciudades intermedias donde el crecimiento poblacional ha sido más rápido que la construcción de nuevas unidades. Los costos de construcción subieron en promedio un 12 por ciento en 2025, lo que presionó al alza los precios de las viviendas nuevas y redujo el margen de maniobra de las constructoras para ofrecer productos más baratos. Y las tasas de interés, aunque en proceso de reducción gradual por parte del Banco de la República, siguen siendo un factor que encarece el crédito hipotecario.
Para el Día Internacional de la Mujer que se celebró el domingo 8 de marzo, el dato del 57 por ciento de búsquedas de vivienda protagonizadas por mujeres fue uno de los indicadores más citados en los debates sobre la autonomía económica femenina en Colombia. Organizaciones como Profamilia, la Liga de Mujeres Desplazadas y los grupos de mujeres empresarias que se reunieron en Bogotá, Medellín y Cali señalaron que la búsqueda de vivienda propia es uno de los indicadores más concretos y poderosos de la independencia económica real: una mujer que tiene su propia casa no solo tiene un techo sino también un activo que le da seguridad, la capacidad de pedir crédito con garantía real y un patrimonio que puede transmitir a sus hijos. En ese sentido, el 57 por ciento no es solo una estadística del mercado inmobiliario: es una medida de la emancipación económica de las colombianas.



