Según los investigadores de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, el análisis del material existente alrededor de las estrellas jóvenes ha revelado «depósitos importantes» de grandes moléculas orgánicas necesarias para formar la base de la vida. De esta forma, la química primordial que se requiere para el desarrollo de la vida estaría disponible en todos los rincones de la galaxia.
De acuerdo a una nota de prensa, las grandes moléculas orgánicas se identificaron en discos protoplanetarios que circundan estrellas recién formadas. Un disco similar alguna vez habría rodeado al joven Sol, formando los planetas que ahora son parte de nuestro Sistema Solar. El nuevo estudio ha sido aprobado para su publicación en Astrophysical Journal Supplement Series, aunque ya está disponible en arXiv.
Los científicos creen que la presencia de estas moléculas es especialmente significativa, porque funcionan como «puentes» entre las moléculas más simples basadas en carbono, como por ejemplo el monóxido de carbono, que puede encontrarse en grandes proporciones en el espacio, y las moléculas más complejas que son imprescindibles para originar y preservar la vida.
Las moléculas precursoras de la vida fueron descubiertas en los lugares de nacimiento de los planetas: los discos protoplanetarios. Las observaciones realizadas con el telescopio ALMA, ubicado en Chile, permitieron detectar señales muy débiles de las moléculas en las regiones más frías del espacio exterior. Los investigadores identificaron «huellas» únicas en la luz emitida por el material que rodea a las estrellas jóvenes.
Para los especialistas, las moléculas descubiertas son los «ingredientes crudos» que hacen posible la construcción de las moléculas esenciales de la química biológica en la Tierra, desarrollando azúcares, aminoácidos y los componentes principales del ácido ribonucleico (ARN), si se dan las condiciones adecuadas.
Los expertos descubrieron tres moléculas: cianoacetileno (HC3N), acetonitrilo (CH3CN) y ciclopropenilideno (c-C3H2), en cinco discos protoplanetarios, conocidos como IM Lup, GM Aur, AS 209, HD 163296 y MWC 480. Los discos se encuentran a una distancia entre 300 y 500 años luz de la Tierra, presentando evidencia de formación planetaria en curso.




