Las manos prehistóricas de una cueva en Cantabria podrían marcar un recorrido ritual en la oscuridad

Un nuevo estudio sobre el arte rupestre de una cueva en Cantabria, España, sugiere que las famosas impresiones de manos prehistóricas podrían haber servido para guiar a las personas en un recorrido ritual dentro de la cueva, y no solo como simples decoraciones en la roca. Los investigadores analizaron la posición y distribución de estas marcas y encontraron que siguen un patrón que parece indicar un camino hacia las zonas más profundas y oscuras de la cavidad.

Las manos fueron creadas hace miles de años mediante la técnica del estarcido, en la que los artistas prehistóricos colocaban la mano sobre la pared y soplaban pigmento —generalmente ocre rojo— alrededor de ella, dejando la silueta marcada. Este tipo de representaciones aparece en muchas cuevas del mundo y suele interpretarse como una forma de identidad, expresión simbólica o actividad ritual.

Según los científicos, el orden en que aparecen las manos dentro de la cueva podría indicar que los antiguos habitantes seguían un camino ceremonial iluminado por antorchas, avanzando desde la entrada hacia zonas cada vez más profundas. En estos espacios apartados probablemente realizaban actividades simbólicas o espirituales, ya que muchas cuevas con arte rupestre muestran poca evidencia de vida cotidiana.

La investigación plantea que estas marcas podrían funcionar como una especie de “señalización prehistórica”, guiando a quienes participaban en los rituales dentro del laberinto de galerías oscuras. También sugiere que las manos no se colocaron al azar, sino que fueron parte de una experiencia colectiva relacionada con creencias o ceremonias del Paleolítico.

Aunque todavía no existe una interpretación definitiva sobre el significado de estas pinturas, el hallazgo refuerza la idea de que las cuevas no solo eran refugios, sino también lugares de importancia simbólica y espiritual para las comunidades humanas más antiguas.

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