La guerra en Gaza le está pasando la cuenta a la economía de Israel.
Según cifras oficiales, dadas a conocer por la Oficina Central de Estadísticas de ese país el 19 de febrero pasado, la producción económica se contrajo bruscamente en los últimos meses de 2023.
El producto interno bruto (PIB) -un indicador clave de la riqueza de una nación-, cayó un 19,4% anual en el cuarto trimestre del año pasado, cuando comenzó el conflicto con Hamás.
El número sorprendió a los analistas quienes aseguraron que los resultados fueron “mucho peores” a lo esperado. De hecho, la estimación promedio de un equipo de expertos de Bloomberg no superaba la caída anual del 10,5%.
Esta es la primera vez que Moody’s rebaja la calificación de Israel, en lo que significó un duro revés para la imagen internacional del país pues los inversores utilizan esta herramienta para calcular el riesgo de invertir en una entidad o gobierno global.
El primer ministro Benjamín Netanyahu señaló que la economía de su país “es fuerte” y que la calificación “no tiene nada que ver con la economía, sino que se debe enteramente al hecho de que estamos en guerra”.
“La calificación volverá a subir en el momento en que ganemos la guerra, y la ganaremos”, añadió el gobernante.

