El artículo explica la fuerte crisis política que atraviesa la FIFA luego de que su presidente, Gianni Infantino, propusiera vender participaciones de los principales torneos organizados por la entidad (como la Copa del Mundo) a inversionistas privados. Esta iniciativa generó un fuerte rechazo dentro del fútbol internacional, especialmente por parte de la UEFA, que incluso llegó a considerar un boicot contra las competiciones organizadas por la FIFA.
Las figuras que lideraron esta oposición fueron Laura McAllister, vicepresidenta de la UEFA, y Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol. Ambas defendieron una postura firme contra el proyecto de Infantino y denunciaron que la FIFA estaba ejerciendo un «chantaje económico» sobre las federaciones para conseguir apoyo. Durante una reunión de emergencia de la UEFA, McAllister fue una de las primeras en plantear la posibilidad de un boicot total, mientras que Klaveness respaldó la necesidad de adoptar medidas drásticas si la situación empeoraba.
El artículo destaca que ambas dirigentes cuentan con una importante trayectoria tanto deportiva como institucional. Laura McAllister fue futbolista internacional con la selección de Gales y más tarde desarrolló una carrera académica y de gestión deportiva. Además, fue una de las mujeres que impulsó el reconocimiento oficial de la selección femenina galesa en 1992. En 2023 se convirtió en la primera persona de Gales en integrar el Comité Ejecutivo de la UEFA y posteriormente promovió el aumento de la representación femenina dentro de ese organismo.
Por su parte, Lise Klaveness tuvo una destacada carrera como futbolista de la selección de Noruega, con la que disputó 73 partidos y alcanzó la final de la Eurocopa de 2005. Después estudió Derecho y en 2022 hizo historia al convertirse en la primera mujer en presidir la Federación Noruega de Fútbol en sus 120 años de existencia.
El texto también resalta que ambas dirigentes se han caracterizado por defender posiciones críticas frente a diversas decisiones de la FIFA. Klaveness cuestionó públicamente la elección de sedes para los Mundiales de Qatar 2022, Estados Unidos-México-Canadá 2026 y Arabia Saudita 2034 debido a preocupaciones relacionadas con los derechos humanos. También pidió investigar a Israel por el conflicto en Gaza y solicitó eliminar el Premio de la Paz de la FIFA que Infantino había entregado al presidente Donald Trump.
En el caso de McAllister, la dirigente ha promovido los derechos de la comunidad LGBTQ+, ha exigido una mayor participación de las mujeres en los cargos de dirección del fútbol y ha denunciado prácticas poco éticas dentro de las organizaciones deportivas. Aunque estas posturas les generaron críticas y opositores, el artículo señala que con el paso del tiempo ambas han sido vistas por muchos sectores del fútbol como referentes morales y defensoras de la transparencia.
El reportaje también analiza la escasa representación femenina en los órganos de decisión del fútbol mundial. Aunque actualmente el 83 % de las federaciones nacionales tienen al menos una mujer en su comité ejecutivo, únicamente 10 de las 211 asociaciones miembro de la FIFA son presididas por mujeres. Además, recuerda que la primera mujer en integrar el Consejo de la FIFA fue Lydia Nsekera, en 2013, después de más de un siglo de existencia de la organización.
Otro aspecto relevante es la polémica sobre el posible beneficio económico que habría obtenido Infantino si el proyecto se aprobaba. Según el artículo, su salario anual actual ronda los 4,8 millones de dólares, pero con el nuevo modelo su remuneración habría aumentado hasta aproximadamente 64 millones de dólares, al asumir un rol similar al de un director ejecutivo.
Finalmente, el artículo explica que la propuesta necesitaba el respaldo de la mayoría de las 211 federaciones miembro de la FIFA, además de la aprobación del Consejo de la organización. Sin embargo, la oposición conjunta de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol, sumada a la falta de apoyo claro de la Conmebol, terminó por impedir que el proyecto avanzara. Como consecuencia, Gianni Infantino quedó en una posición política muy debilitada y bajo un intenso cuestionamiento internacional sobre su liderazgo al frente de la FIFA.
En conclusión, el artículo presenta este episodio como una de las mayores crisis recientes de la FIFA. Más allá del fracaso del proyecto económico de Infantino, destaca el papel de Laura McAllister y Lise Klaveness como líderes de la oposición y como símbolos de una dirigencia que busca mayor transparencia, ética y representación femenina dentro del fútbol mundial.




