Lanús perdió el título, la Copa Sudamericana y la credibilidad en pocos meses y el proyecto necesita una cirugía mayor
El Granate de Lanús atraviesa una crisis de identidad profunda que la eliminación ante Cienciano en Cusco dejó completamente al descubierto. El equipo que ganó la Copa Sudamericana 2025 con una actuación memorable llegó al 2026 sin la misma intensidad, sin la misma solidez defensiva y sin la capacidad de mantener el nivel que lo llevó al título el año anterior, una caída de rendimiento que en el fútbol sudamericano se paga con eliminaciones dolorosas exactamente como la que vivió en el estadio Inca Garcilaso de la Vega. Perder 4-0 ante un equipo peruano después de llegar con ventaja de dos goles no es un accidente ni un resultado de mala suerte: es el reflejo de un equipo que llegó a Cusco sin las condiciones físicas ni la preparación mental necesarias para una noche de esa exigencia.
En la Liga Profesional Argentina el panorama tampoco es alentador: Lanús no está en la parte alta de la tabla y las actuaciones en el torneo local han sido irregulares, lo que sugiere que los problemas van más allá de un partido puntual y que el cuerpo técnico necesita encontrar respuestas urgentes antes de que la temporada se convierta en un fracaso completo. El desafío más inmediato es recuperar la identidad defensiva que fue la base del título de 2025, cuando el Granate era un equipo difícil de superar y que sabía perfectamente cómo administrar las series de eliminación directa. Esa versión de Lanús desapareció en 2026 y encontrarla de nuevo es la tarea más urgente para un club que tiene la obligación de competir en los primeros planos del fútbol argentino después de haber demostrado el año pasado que tiene los argumentos para hacerlo.




