El actual campeón del mundo, Lando Norris, ha generado un intenso debate en el paddock tras sus primeras pruebas con el McLaren MCL40 en Barcelona. El piloto británico, que este año luce el número 1, no dudó en comparar las sensaciones de la nueva generación de monoplazas de 2026 con los vehículos de la Fórmula 2, categoría de la que fue subcampeón en 2018.
Las claves de su comparación
Según Norris, el drástico cambio reglamentario —que introduce coches más pequeños, ligeros y con aerodinámica activa— ha transformado la naturaleza de la conducción:
- Estilo de manejo: «Ciertamente se siente como un auto de F2 en algunos aspectos por la forma en que tienes que conducirlo», afirmó el británico. Explicó que la respuesta del chasis y la agilidad le recordaron a la categoría inferior, aunque admitió que aún no decide si esa sensación le agrada o no.
- Velocidad vs. Carga: Norris destacó que, si bien el coche es extremadamente rápido en las rectas (superando los 340 km/h con mayor facilidad gracias a la potencia eléctrica), la velocidad en el paso por curva ha disminuido debido a la reducción de carga aerodinámica.
- Gestión de potencia: La nueva distribución 50/50 entre el motor de combustión y la energía eléctrica añade una capa de complejidad técnica que Norris califica como un «desafío mayor», prediciendo carreras más caóticas por el uso estratégico del boost para adelantar o defenderse.
La respuesta de la FIA
Ante el revuelo causado por estas declaraciones, Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, salió al paso para calmar las aguas. El directivo aseguró que las comparaciones con la F2 están «fuera de lugar» en términos de rendimiento puro.
«Estamos hablando de tiempos de vuelta que están solo a uno o dos segundos de los actuales, dependiendo de la pista. Es natural que al inicio de un ciclo los coches sean un poco más lentos, pero siguen siendo las máquinas más rápidas del mundo».
Pese a las dudas iniciales de Norris, el equipo McLaren se mostró satisfecho con la fiabilidad mostrada en el shakedown de Barcelona, donde completaron más de 160 vueltas sin contratiempos mayores. La verdadera prueba de fuego para el MCL40 y sus rivales será la próxima semana en los test oficiales de Bahréin, donde los circuitos más bacheados y lentos pondrán a prueba la agilidad de estos «F1 con alma de F2».




