El consumo de alimentos con betacarotenos y retinol fortalece de forma directa la salud visual de tu pequeño. El organismo del lactante necesita esta vitamina para el desarrollo correcto de los tejidos de sus ojos.
Además, este nutriente mejora el funcionamiento del sistema inmune y estimula la regeneración celular diaria. La lactancia con vitamina A y C garantiza un escudo biológico muy fuerte contra infecciones respiratorias.
Las madres que consumen zanahoria, auyama y espinacas aumentan la concentración de esta vitamina en su leche.
Los pediatras recomiendan comer vegetales de color amarillo y naranja intensos varias veces durante la semana. Son ingredientes naturales que protegen la salud de la madre y del recién nacido.
La vitamina C previene la anemia y asimila los minerales
Este poderoso antioxidante mejora la absorción del hierro que proviene de las legumbres y las carnes rojas. Esta acción previene la aparición de la anemia posparto en la madre de forma inmediata.
Por otro lado, el lactante aprovecha esta vitamina para construir tejidos corporales sanos y huesos sumamente fuertes. El cuerpo humano no produce este nutriente de forma independiente y requiere su ingesta constante.
Las guayabas, las naranjas, el kiwi y los pimentones son fuentes ideales para tus mañanas. Un buen jugo natural sin azúcar añadida aporta la dosis requerida por el cuerpo médico.
La importancia de elegir fuentes naturales sobre los suplementos
La mejor manera de nutrir a tu bebé es a través de una dieta fresca y equilibrada. Los alimentos naturales entregan las vitaminas en un formato que el cuerpo asimila con total facilidad.
Los suplementos artificiales solo deben consumirse bajo la estricta vigilancia de tu médico de confianza. El exceso de vitaminas sintéticas puede generar alteraciones en la composición de la leche.
La salud de tu hijo empieza directamente con las decisiones que tomas en la cocina. Elige alimentos frescos en el mercado y disfruta de una maravillosa etapa de lactancia feliz.




