Mauricio Muñoz

La virtualidad llegó para quedarse

Días atrás cuando el doctor Hernando Suárez Burgos, director de nuestra casa editorial DIARIO DEL SUR citó a una reunión a los columnistas de este prestigioso medio, uno de mis compañeros, el padre Narciso Obando dijo unas palabras que me quedaron sonando «la virtualidad llegó para quedarse» y no hay mayor verdad que está en un mundo que desea a como dé lugar volver a lo que fue antes pero que no se da cuenta que esto es imposible, pues lo vivido en el último año y medio, es como aquel amor de secundaría, imborrable.

Y es que no nos digamos mentiras, la virtualidad bien usada facilita la realización de un gran número de acciones sin la necesidad, en muchos casos, de salir de la casa.

Un ejemplo de ello son las clases online, sin encerrarnos en el ambiente estrictamente de los niños y jóvenes, varios estudios han demostrado el crecimiento del sector de la educación online hasta el punto que varias universidades han empezado a tomarse muy en serio este campo económico que no había sido tenido en cuenta como fuente de ingreso, por otro lado reuniones de trabajo o encuentros para adelantar deberes escolares se han facilitado gracias a las diferentes plataformas de reunión en línea,  podríamos decir que ahora no hay excusa para no asistir a los compromisos que se organizan.

En el campo de la medicina, se podrían explotar aún más las citas por medios electrónicos mirando hacia el aspecto de prevención, evitando así riesgos a futuro, eso sí, contando suerte de acceder a la cita médica que necesitamos. De igual manera, la virtualidad podría ayudar en aspectos como el sociológico y emocional, pues brindaría el acompañamiento en el momento indicado a las personas que pasen por un momento de crisis.

La virtualidad nos ha permitido durante el último año participar en eventos importantes a pesar de estar a kilómetros de distancia, asistimos a grados, ceremonias y encuentros sociales cuando no se nos hace posible estar de manera física y esto sin lugar a dudas es una gran ventaja cuando de congregarnos alrededor de un logro o efemérides se trata.

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Hemos hablado de los beneficios de la virtualidad, sin embargo, es precisos tener en cuenta que un factor primordial en la aprehensión tecnológica son la interacción y cercanía que se transmite al hacer uso de estas herramientas, si usted es docente y sigue con su tradicional cátedra pétrea, muy seguramente sus estudiantes se conectarán solo como requisito, pero no se pondrá en marcha el proceso de enseñanza, si usted es invitado a una reunión y permanece con la cámara apagada, será como un convidado de piedra, si usted como médico atiende a un paciente de manera virtual y lo hace sin carisma, el tiempo de la cita será tiempo perdido. La virtualidad es excelente si se usa bien, y es la mejor de las herramientas cuando trabaja de la mano con la calidad y calidez humana que todos estamos llamados a tener.

Por Mauricio Fernando Muñoz Mazuera