- El predio originalmente era una propiedad rural de 882 ha en Becerril, departamento del Cesar (Colombia), heredado en 2013 por los hermanos Rodríguez Fuentes.
- Uno de ellos, Hugues Rodríguez Fuentes, conocido como ‘Comandante Barbie’ —condenado en Colombia por promover grupos paramilitares y preso en EE. UU. por narcotráfico— formaba parte de esa familia.
- Ese terreno fue dividido en cinco lotes. Uno de ellos (178 ha), llamado “Nueva Jerusalén”, fue vendido en 2013 a Abelardo de la Espriella por 680 millones de pesos.
📍 Ubicación y contexto económico
- El predio está ubicado en una zona con título minero otorgado a la multinacional Drummond, ligada a una de las minas de carbón más grandes de Colombia.
- Su valor catastral se ha más que duplicado desde la compra, y su terreno es considerado económicamente valioso en términos de minería.
🧨 Historia de violencia y disputa legal
- El terreno colinda con fincas de ‘Comandante Barbie’, específicamente con hacienda El Carmen, que sirvió en el pasado como base de entrenamiento paramilitar, escenario de asesinatos y desplazamientos, según informes judiciales y del Centro Nacional de Memoria Histórica.
- Varios predios ligados a esa familia estaban bajo procesos de extinción de dominio, restitución de tierras o intervención estatal, pues se consideraban vinculados al narcotráfico y al despojo, aunque un fallo judicial en 2023 permitió que ‘Barbie’ recuperara varios de esos bienes.
🤝 Vínculos personales y comerciales
- Según la investigación, De la Espriella ha tenido vínculos con la familia Rodríguez Fuentes más allá de esta compra:
• Ha representado legalmente empresas del grupo familiar.
• Tiene negocios conjuntos con parientes de ‘Barbie’ en la producción de licores mediante marcas como Dominio De la Espriella.
• Una de sus socias directas ha tenido relación con empresas del entorno de ‘Barbie’.
💡 Conclusión del reportaje
El reportaje no afirma ilegalidad en la compra de De la Espriella, pero sí contextualiza la transacción en una zona con antecedentes de paramilitarismo, narcotráfico y disputas judiciales por tierras, además de destacar el incremento de valor económico del terreno desde la adquisición.




