La construcción de la segunda calzada en el tramo entre Catambuco y Pasto vuelve a estar en el centro de la discusión sobre infraestructura de Nariño. El corredor, de aproximadamente seis kilómetros, es considerado estratégico para la movilidad de Pasto y para la conexión del departamento con el resto del país.
La vía ha sido señalada durante años por problemas de congestión, accidentes y dificultades de movilidad. La discusión actual gira alrededor de la financiación y ejecución completa del proyecto.
La importancia de esta obra no se limita a los habitantes de Pasto. La carretera es utilizada por vehículos particulares, transporte público y camiones que movilizan productos hacia diferentes municipios de Nariño y hacia otras regiones de Colombia.
El debate también tiene un componente político: según un reciente análisis regional, el Gobierno de Gustavo Petro llegará al final de su administración sin haber financiado completamente la segunda calzada, dejando el proyecto como uno de los grandes asuntos pendientes para la siguiente administración.




