La salud mental adolescente deja de ser tarea solo de los psiquiatras en Uruguay

Uruguay está impulsando un nuevo enfoque para atender la salud mental de los adolescentes, basado en la participación de equipos interdisciplinarios y en la integración de la atención dentro de la comunidad, las escuelas y los servicios de salud. La estrategia busca que el bienestar emocional de los jóvenes deje de depender exclusivamente de la consulta con un psiquiatra y sea abordado de manera más amplia y preventiva.

El cambio responde al aumento de problemas como la ansiedad, la depresión, el estrés y las conductas de riesgo entre la población adolescente, fenómenos que se intensificaron en los últimos años y que han puesto en evidencia la necesidad de fortalecer la atención temprana.

El nuevo modelo involucra a psicólogos, médicos de familia, trabajadores sociales, docentes y otros profesionales, quienes trabajan de forma coordinada para identificar señales de alerta, brindar apoyo oportuno y acompañar a los jóvenes antes de que los problemas se agraven.

Las instituciones educativas desempeñan un papel central en esta estrategia. Los centros escolares son considerados espacios clave para promover el bienestar emocional, desarrollar habilidades para afrontar conflictos, prevenir el acoso escolar y fomentar relaciones saludables entre estudiantes.

Otro de los objetivos es reducir el estigma asociado a los trastornos mentales. Las autoridades buscan que los adolescentes y sus familias se sientan con mayor confianza para pedir ayuda y acceder a los servicios disponibles sin temor a ser juzgados.

El modelo también fortalece la atención primaria en salud, permitiendo que muchos casos sean tratados cerca del entorno familiar y escolar, mientras que los psiquiatras se concentran en las situaciones de mayor complejidad que requieren atención especializada.

Especialistas consideran que este enfoque integral mejora la detección precoz, facilita la continuidad del tratamiento y promueve una respuesta más coordinada entre los distintos sectores involucrados en el cuidado de la salud mental.

Con esta transformación, Uruguay apuesta por una atención más accesible, preventiva y centrada en las necesidades de los adolescentes, reconociendo que la salud mental es una responsabilidad compartida entre el sistema sanitario, la educación, las familias y la sociedad.

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