Quintero y River se separaron sin ruido oficial pero con una interna que llevaba meses cocinándose
La rescisión de Juan Fernando Quintero con River Plate fue presentada públicamente como un acuerdo de mutuo acuerdo y el comunicado del club así lo confirmó, pero la realidad detrás de esa frase diplomática es más compleja. El mediocampista colombiano había declarado públicamente días antes del anuncio que estaba buscando nuevas oportunidades fuera del club, una declaración que en el mundo del fútbol equivale a pedir la salida sin decirlo explícitamente. Desde la llegada de Coudet al banco en enero de 2026 Quintero fue perdiendo protagonismo progresivamente hasta quedar relegado al rol de suplente que aparecía en momentos puntuales, una situación que el colombiano nunca aceptó con comodidad después de haber sido el jugador más determinante del proyecto Gallardo.
Lo que hace interesante el desenlace es el timing: la rescisión se confirmó el mismo viernes 24 de julio que River anunció la llegada de Ángel Correa como refuerzo, una señal clara de que el club ya tenía planificado el reemplazo antes de hacer pública la salida. Quintero no regresó a los entrenamientos después del Mundial alegando motivos personales y la semana de licencia se extendió hasta que ambas partes encontraron la fórmula para separarse sin conflicto público. River desembolsó cerca de tres millones de dólares para traerlo de América de Cali en 2025 y lo vio partir sin recuperar esa inversión, pero con la conciencia tranquila de que le dio a Juanfer la oportunidad de cerrar su historia en el club que lo convirtió en leyenda con ese gol eterno en el Bernabéu.



