La resignación del Icbf en Nariño

Es histórica la distribución del presupuesto del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, en los diversos territorios del departamento de Nariño, que tradicionalmente corresponde al 3 por ciento del total … Leer más

Emilio Coral Ojeda

Es histórica la distribución del presupuesto del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, en los diversos territorios del departamento de Nariño, que tradicionalmente corresponde al 3 por ciento del total nacional, en unos contextos, condiciones y capacidades territoriales caracterizadas por la desnutrición, la miseria, el abandono del Estado, la presencia de diversos grupos armados ilegales, que ponen en una grave condición de vulnerabilidad los derechos, la integridad y la vida misma de los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias.

El presupuesto del Icbf para el año 2021 fue de 7 billones, 391 mil 102 millones de pesos, de los cuales al Icbf Regional Nariño le fue asignado 206 mil 155 millones de pesos, equivalente al 2.8 por ciento. Es necesario tener en cuenta que el 3 por ciento de este presupuesto se destina a funcionamiento mientras el 97 por ciento tiene como destino la ejecución de los diversos programas sociales para reconocer, garantizar, restablecer y asegurar los derechos humanos, prevalentes, inaplazables, integrales e irrenunciables de nuestra infancia, niñez, adolescencia y juventud.

Hace inmensamente falta la gestión de una Dirección Regional del Icbf en el Departamento de Nariño que recurra a las alianzas con las diversas formas de organización de la sociedad civil, con las organizaciones de los padres de familia, de los pueblos indígenas, incluso con la clase política para dejar la resignación y el conformismo y lograr que este porcentaje aumente, que no siga siendo tan poco mientras las condiciones y necesidades de nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias aumentan más del 3 por ciento anualmente.

Desde su fundación el Icbf logró elaborar un tejido social con la participación de las comunidades, familias y actores sociales en los diversos territorios de la Colombia profunda, la patria de las inmensas y graves vulnerabilidades sociales, nutricionales, sociales y políticas. Su presupuesto en los diversos territorios era

administrado por las organizaciones de padres de familia, madres comunitarias, de tal manera que era muy poco probable que estos recursos económicos fueran desviados, porque era muy poco frecuente que se quisiera perjudicar a los propios hijos, a los hijos de los compadres, familiares, amigos, a los niños, niñas y adolescentes de sus propias comunidades.

En los años del presidente Alvaro Uribe y la Dirección General del Icbf con Elvira Forero la ejecución del presupuesto de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar pasó a los operadores que amparados en fundaciones, organizaciones no gubernamentales, corporaciones, uniones temporales, son escogidos, así sea con criterios técnicos y honrados, para ejecutar las diversas modalidades, estrategias, programas y proyectos del servicio público de bienestar familiar.

La recuperación de este tan valioso tejido social por parte del Icbf en Nariño puede volverse a hacer gestionado y logrando el aumento del miserable 3 por ciento al cual no nos podemos ni debemos resignar.

POR: EMILIO CORAL OJEDA

Compartir en