Por: Narciso Obando López, Pbro.
El British Medical Journal (BMJ), una de las revistas científicas más influyentes del mundo, con sede en Reino Unido y con un alto impacto en políticas públicas y salud global, en un reciente artículo criticó el sistema de salud colombiano, considerando que las actuales decisiones políticas deterioraron un modelo eficiente, afectando la atención a pacientes y la sostenibilidad financiera, advirtiendo el grave riesgo que millones de personas pierdan acceso oportuno a servicios de salud y que el sistema colapse por falta de estabilidad institucional.
Durante las tres últimas décadas, Colombia recibió elogios de la OMS, el Banco Mundial y la revista The Lancet, que calificaron su sistema como “un ejemplo que debía imitar toda Latinoamérica”. Además, once de los treinta hospitales mejor calificados de Sudamérica estaban en Colombia.
Este sistema se sostenía financiado mediante una combinación de subsidios estatales y competencia en el mercado, permitiendo atención médica incluso para los grupos más vulnerables.
En su artículo el BMJ considera que el sistema de salud colombiano, valorado por su cobertura y eficiencia, atraviesa hoy una crisis profunda, destacando que el país enfrenta una grave escasez de medicamentos, cierre de instituciones médicas, conllevando a un riesgo creciente para millones de pacientes. Según el análisis del BMJ, este deterioro se vincula estrechamente con las reformas impulsadas por el presidente Gustavo Petro.
BMJ, dice que Colombia vive una crisis derivada de decisiones políticas recientes y cuestionó que las determinaciones tomadas por el actual presidente, agravaron la crisis financiera en lugar de resolverla, en medio de su búsqueda de una “reforma radical”, enfrentando un deterioro sin precedentes.
El artículo sostiene que las reformas impulsadas por el actual presidente, provocaron intencionalmente el colapso del sistema de salud. Según la publicación, los cambios no solo alteraron la estructura del sector, sino que afectaron directamente la atención a los pacientes.
De acuerdo con la BMJ, el deterioro se manifestó de forma gradual, con la aparición de retrasos en la prestación de servicios, largas colas para recibir medicamentos y demoras en procedimientos médicos. Posteriormente, la crisis se agravó con escasez de medicamentos básicos, falta de tratamientos para enfermedades crónicas y el rechazo de pacientes crónicos en hospitales.




